1. Las casadas necesitadas y sus singulares maridos


    Fecha: 17/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... los metió en la boca, Josefa los chupó, luego se quitó la enagua y las bragas y le dijo:
    
    -Dame sexo oral.
    
    -No seas impaciente.
    
    Carmen cogió sus tetas por los laterales con las palmas de las manos. Jugo con ellas juntándolas y separándolas, palpándolas... Luego mojó dos dedos en la boca y con las yemas acarició los pezones suavemente. A continuación le cogió las tetas, se las juntó, acercó la boca a los pezones y dulcemente se los lamió, se los succionó y le dio pequeños mordiscos antes de lamer sus areolas para luego mamar las tetas. Después bajo lamiendo su vientre, metió la lengua en su ombligo... Llegó al coño y lo olió profundamente, luego se lo abrió con dos dedos, lamió el pliegue donde sus piernas se unen al coño, luego puso sus labios en el agujero de la vagina, separó sus labios vaginales con la lengua y después se la clavó repetidas veces. Luego lamió de abajo a arriba cada vez más aprisa... A Josefa le empezaron a temblar las piernas. Carmen hizo una O con sus labios y le chupó el clítoris. Josefa explotó.
    
    -¡Me corro!
    
    Josefa, temblando, levantó la pelvis. Carmen no dejaba de chupar el clítoris, al contrario, lo chupaba con más fuerza acompañando los movimientos de la pelvis de su cuñada, y cuanto más fuerte chupaba más fuerte chillaba Josefa.
    
    Fue una corrida brutal. La corrida le dio hambre. Salieron de cama y desnudas fueron a la cocina. Las esperaba el pollo y luego una noche ajetreada en la que no echaron de menos las pollas de sus ...
    ... maridos.
    
    A muchos kilómetros de allí, en la habitación de un motel, Secundino le abría a puerta a una veinteañera con la que había contactado mediante "Fuego de vida." Era una joven morena, de un metro ochenta y algo. Venía cubierta con una gabardina larga de color gris. Miró para Secundino, que medía poco más de un metro setenta, y le preguntó:
    
    -¿Lucho?
    
    -Secundino, pasa.
    
    La morena entró. Vio a Lucho sentado en un sillón y quitándose la gabardina, le dijo:
    
    -¿No tenéis nada de beber?
    
    Lucho vio que llevaba puesto un vestido negro de asas escotado y que calzaba unos zapatos negros de tacón de aguja. Sin levantarse le dijo:
    
    -Si no nos engañaste traes de beber en tus tetas.
    
    -Mi leche no tiene alcohol.
    
    Secundino medio un vaso de Whisky de una botella que tenían encima de un mueble y se lo dio.
    
    -Espero que no te haga daño, Cintia.
    
    La muchacha se mandó el whisky de un trago, le devolvió el vaso y le dijo:
    
    -Hace falta mucho whisky para ponerme yo mala. ¿Bueno, qué? ¿Vamos al tema?
    
    Lucho se levantó del sillón, se puso detrás de ella, le echó las manos a la cintura y la besó en el cuello. Secundino le bajó la cremallera del vestido, el vestido cayó al piso. Cintia lo apartó hacia un lado con uno de sus pies. Quedó vestida con una lencería negra con encajes en las bragas y en el sujetador, sujetador que no sé como no reventaba con las tremendas tetas que estaba sujetando. Secundino se lo quitó, las tetas se liberaron y de los gordos pezones comenzó a gotear ...
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