1. Las casadas necesitadas y sus singulares maridos


    Fecha: 17/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... un trago, regó las patatas y el pollo con el vino y le dijo:
    
    -Vamos a meter el pollo y las patatas en el horno.
    
    Luego con los vasos en la mano regresaron a la sala de estar y se sentaron una enfrente de la otra, Carmen en el tresillo y Josefa en un sofá.
    
    -¿Piensas en tu marido cuando te masturbas, Carmen?
    
    -Para nada, me motivo mirando porno.
    
    Josefa cogiendo un pastel, le preguntó:
    
    -¿Te gustan las pollas grandes?
    
    -Lo que más. Ver a dos negros con sus enormes pollas follando a una blanca me pone perra perdida... Ver cómo le meten las inmensas pollas por el coño y por el culo. Me imagino que soy yo la que está en medio del bocadillo y me acabo corriendo cómo una cerda
    
    -Yo miro lésbico. Era de besos, de caricias, de sexo oral...
    
    Carmen la miró con curiosidad.
    
    -¿Eras?
    
    -Era y soy, lo acabas de comprobar.
    
    -¿Quién fue la primera?
    
    -No la conoces, era una compañera de instituto. ¿Y la tuya?
    
    -Tampoco la conoces. ¿Te quedarás a dormir?
    
    -Sí, pero no para follar.
    
    A Carmen la sorprendieron las palabras de su cuñada
    
    -¡¿Por qué no?!
    
    -Porque se nos puede ir el santo al cielo y podrían encontrarnos dormidas una en los brazos de la otra.
    
    A media noche Josefa se levantó de su cama y fue a la habitación de Carmen. Vio que tenía la contra de la ventana medio abierta y que estaba tapada solo con una sábana azul. Le destapó los pies, le cogió uno y le lamió el empeine, luego chupó el dedo gordo. Carmen se quitó la sábana de encima y quedó ...
    ... totalmente desnuda, Josefa le preguntó:
    
    -¿Me estabas esperando?
    
    -Sí, sabía que vendrías.
    
    Acariciando las plantas de los pies le lamió y chupó cada uno de los dedos, lamió entre ellos, lamió la planta del pie, los talones, los tobillos, el empeine..., luego subió lamiendo el interior de sus muslos. Al llegar al coño se puso cómoda, hizo que flexionara las rodillas, mojó en la boca el dedo medio de su mano derecha y con la yema acarició el capuchón de su clítoris. La yema haciendo una media luna lo recorría de un lado al otro. De cuando en vez bajaba y subía por la raja, se mojaba de jugos y volvía a acariciar el capuchón. El glande del clítoris totalmente erecto y fuera del capuchón pedía a gritos que lo acariciaran, pero Josefa lo miraba y lo ignoraba. Carmen gemía y movía la pelvis. La vagina se abría y se cerraba y de ella salían unos jugos claros con la densidad del aceite. Tempo después sintiendo que su cuñada se iba a correr, le dijo Josefa:
    
    -¿Quieres dármela en la boca?
    
    Carmen no le contestó, le cogió la cabeza con las dos manos, se la llevó a su coño y moviendo la pelvis de abajo a arriba de arriba a abajo y alrededor frotó el coño contra su lengua y se corrió cómo una perra, no sin antes decir:
    
    -¡Qué puta soy!
    
    Al acabar de correrse su cuñada, Josefa se echó a su lado y la besó, a ese beso siguió otro, y otro, y otro... Comiéndose las bocas la mano derecha de Carmen se metió dentro de las bragas de Josefa y comenzó a masturbarla. Cuando los quitó y se ...
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