-
Me cogí a la calienta verga de mi nuera en el quincho
Fecha: 21/01/2024, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos
... Ves, una perra ya tendría el culo dilatado esperando la pija de su macho. Boluda. - Nunca lo hice… - Boluda múltiple entonces. - Yo… - Date vuelta y apoya el pecho en la mesa, apúrate que están por venir. Ella lo hizo y le enterré dos dedos con todo en la concha. Ella dio un grito de placer y luego le metí un tercero. Mis dedos entraban y salían con todo de su concha, sentí como tenía un orgasmo y no me detuve. Saque uno de los dedos y se lo apoye en el culo. - Sepárate bien el culo y levántalo. Le dije. - Yo… Le di un par de chirlos en el culo y ella lo hizo, y mi dedo se enterró en su culo. Se quejaba de dolor y gemía casi al mismo tiempo. Cuando le di dos nuevos golpes, entro el segundo dedo. Yo estaba super caliente, me encantaba tener a esa pendeja calienta pava rendida, pero faltaba. - Quiero ver como te metes dedos en el culo y la concha. Dije. - Yo… Un nuevo chirlo en el culo y yo hizo. Sin que se saque los dedos la hice poner de rodillas. - ¿Alguna vez te cogieron por la boca? - No… nunca yo… Y le metí mi pija tomándola de la cabeza. - Boluda aprendiz de perra, ...
... escucha bien. Te sacas los dedos, paras de pajearte y te dejo el culo rojo de las palmadas que te voy a dar. Ahora te voy a coger por la boca, boludita. Y la empecé a coger con todo, mi pija entraba y salía con todo de su boca. Ella se ahogaba, tocía, por sus mejillas caían lágrimas de las arcadas. Cuando estuve por acabar, saque la pija de su boca y me corrí para ver como se pajeaba, ella gemía como loca. Me acerque y le acabe en la cara y en la boca. En ese momento ella tuvo un orgasmo y su cuerpo era un tembladeral. La deje de rodillas y me fui a dar un chapuzón en la pileta. Como pudo, me siguió. - Quiero que me cojas, que me hagas tu perra. Me dijo en la pileta. - Te voy a coger cuando vos decidas se una perra, para mí o para tu marido. Pero si te vuelvo a tocar y estas seca, con el culo cerrado o las dos cosas, olvidate. No me gustan las boludas calienta pija. No soy uno de los boludos que se arrastran ante vos. Dije y me fui al quincho nuevamente. Ella se quedó en la pileta y al rato llegaron Jose y Clara. Mientras comíamos ella estaba callada, con la vista en el plato. Ya le había quebrado la voluntad.