-
Provoqué a mi suegro y me cogió a la fuerza
Fecha: 24/01/2024, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
... llegaron los nietos de EEUU. Me llevaba muy bien con mis suegros. Soy norteña, blancona y ellos andinos, como mi esposo. Desde que me conocieron ya querían que nos casemos. Mi suegra nos esperaba con una super cena, pues llegamos hacia las 6pm. Mi esposo y yo pensábamos ir al supermercado llegando, pero ellos ya habían comprado de todo, como para 2 meses de encierro. Todo lo que pudieron y más. Los primeros días todo muy normal, nada que me llamara la atención. El cuarto o quinto día lave nuestra ropa. Justo mi suegra había colgado su ropa, incluyendo sus calzones. El contraste entre los suyos y mis tangas me llamó la atención y, por cierto, me generó más de un pícaro pensamiento. La tela de las 4 o 5 tangas que había lavado no hacían ni la mitad de uno de sus calzones. Desde la habitación donde dormíamos, por una ventana podía mirar hacia el jardín y la piscina, por la otra hacia el tendedero. Al día siguiente, mi esposo bajó al escritorio donde trabajaba, mi suegra recogió a mis hijos para llevarlos al jardín y la piscina donde eran felices y yo me puse a trabajar. Cada cierto tiempo miraba hacia el jardín y en una de esas miré (no sé porque) hacia el tendedero. Me sorprendí muchísimo pues vi a mi suegro olisqueando mis tangas. Me quedé medio tonta y miré buen rato como pasaba de una tanga a otra olisqueando. Estaban recién lavadas así que, si a algo olían, era a detergente. Al rato mi suegro se retiró y deje de mirar. Me quedé pensando en lo que había visto ...
... y tras la sorpresa vino el gustito de sentirme deseada por otro hombre, así fuese mi suegro. Desde esa misma tarde lo sentí más atento, más cordial conmigo. Siempre había sido atento y amable, pero en su parquedad andina. Quizás fueron ideas mías, pero lo sentí algo distinto. De pura casualidad me quedaba usar mis tangas más coquetas. Cuando volví a lavar (a los cinco días) me quedé atenta a lo que hiciera mi suegro. Y no me falló la intuición. A la mañana siguiente, mientras mi suegra jugaba con mis hijos en el jardín y mi esposo trabajaba en la sala de estar, volvió a meterse al tendedero a olisquear mis tangas y, más aún, a tocarse por encima de su pantalón. No podía ver mucho, pero era claro que se acariciaba el pene. Cuando dieron la noticia de la ampliación de la cuarentena, por quince días más, no nos sorprendió. Era algo que se esperaba. Pero vi que mi suegro fue el único que parecía feliz con la noticia. Uno de esos días, al subir del desayuno, me desnudé para bañarme y cuando puse la ropa en el cesto de ropa sucia me di cuenta que estaba movido. Sin sutilezas se veía claramente que la ropa estaba removida. Suelo ser ordenada y poner todo alineado, incluso en la cesta de ropa sucia, la que no estaba como lo había dejado la noche anterior. Revisé y no estaba la tanga sucia que había dejado el día anterior. Supe que había sido mi suegro quien la había cogido. Me duché, me vestí y bajé a “conversar” con mi esposo. Cuando regresé al cuarto, la tanga ya estaba ...