1. Provoqué a mi suegro y me cogió a la fuerza


    Fecha: 24/01/2024, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos

    ... en el cesto. Supe lo que había pasado. La cogí y tenía algunos restos de semen. Me excité un poco. A partir de ese día. Cada vez que me sacaba la tanga para bañarme, antes de ponerla en la cesta, la humedecía dentro de mi vagina, y algunas veces me la pasaba entre mi cola.
    
    Tenía a mi suegro loco con eso. La rutina era de cada día, mientras desayunábamos, en algún momento, mi suegro entraba al cuarto, sacaba la última tanga sucia. Luego, cuando yo bajaba a charlar con mi esposo la devolvía a su lugar.
    
    Me excitaba ese juego. Me excitaba como me miraba mi suegro. Me excitaba el morbo de estar en casa ajena jugando con fuego.
    
    El martes 21 de abril teníamos ya más de un mes en cuarentena. Estaba en una charla hot por el Whatsapp con mi amigo caliente, mientras ambos trabajamos. No me había duchado aún. Estaba en pijama, sólo con tanga debajo. Un pijama de short y blusita medio transparentes y tanga negra. En eso tocan la puerta de la habitación. Pregunté quién era y mi suegro respondió que quería sacar unas cosas del armario. Miré por la ventana y mi esposo y mi suegra acompañaban a mis hijos alrededor de la piscina.
    
    Pude ponerme algo más discreto, pero calentona como estaba por la charla con mi amigo y por todo lo que pasaba a escondidas con mi suegro, decidí provocarlo un poco más.
    
    Le abrí la puerta. Sentí como me desnudaba con la vista. Le pregunté que necesitaba y me dijo algo del cajón. No recuerdo que. Caminé unos pasos delante de él, sé que moví el culo más ...
    ... de lo debido. Sentí que cerraba la puerta y ponía seguro. Antes que pudiera reaccionar me cogió con la mano izquierda por la cintura y con la derecha me tapó la boca. Me empujó contra la pared.
    
    Al oído. A media voz, como imaginando que podían escucharnos, me habló. Su mano sobre mi boca no me dejaba hablar.
    
    Eres una perra de mierda. Sólo las más putas usan esas tangas que tu usas. Seguro le pones cuernos a mi hijo. Él se muere por ti y tú eres sólo una perra de porquería. Eres una basura Lucía. Eres una basura y te traje a mi casa.
    
    Siguió un par de minutos diciéndome lo puta que era, la perra que era. Luego se quedó un instante en silencio. Con su cuerpo ya me tenía dominada contra la pared. Me siguió tapando la boca con la mano derecha y con la izquierda me bajó el short de pijama. Quedé sólo en tanga. Comenzó a manosear mis nalgas. Con fuerza, fiereza, sin cariño ni ganas de calentarme. Sólo con fuerza y toscamente. Pero, me calentaba.
    
    Con sus piernas separó las mías. No opuse resistencia. Metió su mano entre mis nalgas y sentí sus dedos sobre mi vagina, aún sobre la tanga. Estaba húmeda yo lo sabía. Él se dio cuenta. Volvió a hablar.
    
    Lo sabía. Eres una puta Lucia. La más puta. Estas acá mojada con el padre de tu esposo.
    
    Puso de costado la tanga y me metió un dedo. Gemí. En ese instante me soltó la boca.
    
    –Don Ricardo, que hace, por favor déjeme
    
    –No perra de mierda, bien que te gusta. Tienes la concha mojada, sucia de porquería.
    
    –No don Ricardo, ...