1. Me estás reventando el culo, papá


    Fecha: 15/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Caía aquella tarde de verano del mes de agosto cuando Justa llegó en un viejo Land Rover de color gris a una pequeña aldea gallega de montaña donde vivían su tío paterno. La aldea tenía poco más de cuarenta casas. En una de ella estaba la taberna, en otra el herrero tenía su fragua, en una tercera vivía el curandero, en otra el capador... Esta gente vivía en siglo XXI cómo habían vivido sus abuelos a principios del siglo XX.
    
    Justa dejó el Land Rover enfrente de la taberna, entró en ella y le dijo al tabernero.
    
    -Buenas tardes, buen hombre.
    
    El tabernero era un hombre moreno, cejijunto, llevaba una boina negra en la cabeza y no llegaba al metro cincuenta. Miró para Justa, que medía un metro setenta, que vestía una falda de color verde que le daba por encima de las rodillas y una blusa blanca y le dijo:
    
    -Lo de bueno lo dices porque no sabes lo que estoy pensando.
    
    -Era un modo de hablar.
    
    El tabernero no entendió lo que le había dicho y fue a por ella.
    
    -Si quieres te digo lo que deseo hacerte.
    
    -Mejor no lo haga. Póngame algo fresco de beber.
    
    -¿Vino blanco o vino tinto?
    
    -Usted mismo.
    
    -¡¿Yo?! Yo te lo comía todo.
    
    -Me refería al vino, elíjalo usted.
    
    -¡Ah!, era eso.
    
    -Sí, era eso.
    
    -Ya me parecía a mí demasiado pastel para un perro pulgoso.
    
    Justa sonrió y le preguntó:
    
    -¿Me puede decir dónde vive Manuel García?
    
    El tabernero echándole un vino tinto en una taza de barro de medio litro, le preguntó:
    
    -¿El cabrero o el borracho?
    
    -El ...
    ... que busco tiene una hija que se llama Marta y otra que se llama Teresa.
    
    -Ese es el cabrero. Vive en esa casa -señaló una casa con el dedo-, pronto volverán de monte.
    
    -Gracias por la información. ¿Cuánto le debo por el vino?
    
    -Nada, invita la casa.
    
    -Gracias de nuevo.
    
    Justa bebió un sorbo de vino. Tenía sabor a fresa. Cómo parecía tener poco alcohol y estaba fresquito, se bebió el vino de dos tragos más. Al acabar le dijo:
    
    -Se bebe cómo si fuera agua.
    
    -Sí, pero es muy falso.
    
    Justa al salir de la taberna sintió cómo se mareaba. Llegó a la casa que le había señalado el tabernero y que tenía la puerta entornada. Se sentó en el segundo escalón de los tres que llevaba a ella, y dijo:
    
    -Joder si es falso el puto vino.
    
    Media hora más tarde llegaban su tío y sus primas, venían detrás de un rebaño de cabras. La vieron y fueron a su lado. El tío, un hombre moreno, de complexión fuerte, de estatura mediana y vestido con una camiseta azul y un pantalón de pana gris, le preguntó:
    
    -¿Qué haces ahí sentada?
    
    Justa se puso en pie.
    
    -Estaba esperándolos.
    
    -¿Para qué?
    
    -Vengo a conocer mis raíces. Soy su sobrina Justa, la hija de su hermano Pedro.
    
    Marta, una joven morena, de la misma altura que Justa y que vestía una falda un vestido gris, y que tenía a su lado un pastor belga de color negro le dijo:
    
    -Te informaron mal. Aquí no tienes tierras. ¿Y si no tienes tierras cómo vas a tener raíces?
    
    Justa sonrió y le dijo:
    
    -Esas raíces no. Tú debes ser ...
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