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Me estás reventando el culo, papá
Fecha: 15/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... coño y de los huevos y donde nadie juzga a nadie. -Confundís libertad con libertinaje. -No confundimos nada, sabemos lo que hacemos... Estás colorada. -Siento vergüenza ajena. -Esas palabras son nuevas para mí. ¿Quieres ver cómo folla mi padre con Teresa? Siempre deja la puerta entornada por si me quiero hacer una paja. -No voy a hacer tal cosa. -Pues yo tengo ganas de correrme. Se levantó de la silla y fue hasta la puerta de la habitación de su padre, que estaba a un lado de un pasillo, pasillo que se veía desde la cocina. Echó una ojeada y luego le hizo señales con un dedo cerrándolo y abriéndolo para que su prima fuera a mirar. Justa le dijo que no con la cabeza. Marta metió una mano dentro de las bragas y comenzó a darse dedo. Le volvió a hacer señales con el dedo para que fuera a mirar. Justa le dijo: -Olvídame, prima, olvídame. Marta se olvidó de su prima y siguió mirando... Teresa, que era morena y flaca, pero que tenía buenas tetas y buen culo, estaba a cuatro patas sobre a la cama. Manuel le lamía el coño y el ojete... Luego vio cómo la agarraba por las tetas y le daba caña con su tremenda verga. Teresa cada vez que se la clavaba en el coño soltaba un: "Máááás" Al rato largo soltó un: "¡¡Síiíí, síííí, síííí, síííí...!!", y se corrió. Al acabar de gozar, Manuel sacó la polla de su coño y comenzó a correrse. Teresa giró la cabeza y le lamió el meato para lamer la leche que salía de él. Marta viendo a su hermana lamer la leche se corrió ...
... con su padre. Al acabar de correrse volvió junto a su prima y le dijo: -Vamos para mi habitación. Justa acaba de ver cómo se corría su prima y no las tenía todas con ella, más que nada porque estaba muy mojada y podía sucumbir a la tentación, le dijo: -Yo duermo en la cocina. -No te lo aconsejo, al apagar las luces bajan del trastero por un agujero que hicieron... Justa pensaba que la estaba engañando. -¿Quién? ¿Los duendes? -Las ratas, son grandes cómo conejos. Justa, que le tenía pánico a los ratones, al oír lo de las ratas cambió de opinión. -Está bien, duermo a tu lado. Al entrar en la habitación, Marta, cerró la puerta. Justa se sentó en el borde de la cama, una cama con barrotes de bronce en la cabecera y en los pies. Marta, desnudándose, le dijo: -Tengo ganas de correrme otra vez. -¡¿Vas a hacer otra paja?! -Si te animaras... -Haz la paja y déjame en paz. -Eso voy a hacer. Marta era gordita y muy morena, Su cintura era casi inexistente, tenía las caderas anchas, el culo cómo un pandero, las tetas gordas, con areolas oscuras y pezones gorditos y su coño tenía una pelambrera importante. La muchacha puso a su gusto la almohada, apoyó la espalda a la cabecera de la cama, flexiono las rodillas, pasó tres dedos por el coño y con ellos mojados comenzó a frotar el clítoris haciendo círculos sobre él. Masturbándose, le pregunto: -¿Has visto otro coño que no sea el tuyo? -No, ni quiero verlo. Le entró por otro ...