-
Mi tía, mi prima y la montaña (7): Me pillan por sorpresa
Fecha: 25/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
—Que te ha dicho? —Que viene para acá! —Que bien! Podremos pasar esta lluviosa tarde los tres juntos! Aquello me dejó algo perplejo, pensaba que Marta me quería follar de nuevo, pero con Laura presente iba a ser difícil. Acabamos de comer y recogimos los platos. Ya en la cocina, mientras ella los fregaba, la cogí por detrás rodeándola la cintura y la susurré al oído. —Os he visto! —Que has visto? —Como tu padre te empotrada por detrás! —Y te ha gustado? Me preguntó con naturalidad. —La verdad es que si! Llevo con la polla dura todo el día! —Ufff, me encanta que me empotre diciéndome todas esas cosas! —Te gusta que te diga eso? —Claro, se lo pedí un día y viendo cómo me ponía de guarra, ahora ya me lo dice siempre! No sé cómo ni por qué, pero ya le estaba sobando los duros muslos bajo el corto vestido. —Me estás poniendo caliente! Quieres empotrarme tu también? Me dijo al sentir subir mis dedos hasta su culo. —Ah, no, es que… bueno, me he dejado llevar! —Y no quieres… seguir? —Mejor no. Laura estará a punto de llegar! Me sentí adivino al oír el motor de un coche entre el rumor que provocaba la lluvia al caer. Marta fue a abrir la puerta antes de que llamara. —Date prisa que te vas a mojar! Le gritó Marta. Laura corrió hasta la puerta pero no pudo evitar mojarse. Llevaba una camisa rosa pálido y una falda tableada hasta la mitad de sus contorneados muslos. Con su acostumbrada coleta me pareció una ...
... colegiala. La camisa se le había mojado y se transparentaban parte de sus grandes tetas al moverse, sobre todo sus gordos pezones. Se dieron un abrazo y un beso en los labios, algo que me sorprendió un poco. Después se agarró a mí reventando sus tetas contra mi pecho y me dio un potente morreo. —Que tal lo has pasado con Marta? —Pues muy bien! Hemos estado viendo sus ovejas! —Solo las ovejas? Preguntó con sonrisa pícara. Creo que me puse colorado por como rieron las dos, al final pude balbucear algo. —Bueno, es que llovía y no pudimos ver más! —Estáis solos? Preguntó Laura. —No, está mi padre arriba, pero creo que no bajará en una hora, jajaja! —Que pena, quizás una hora sea poco! Comentó Laura. Yo las miraba un poco desconcertado, no sabía exactamente de lo que estaban hablando aunque tenía claro que tramaban algo. —Podemos ir al cobertizo de atrás! Sugirió Marta. —Buena idea! Vamos! Asintió Laura. Me cogió de la mano y salimos por la puerta trasera. La lluvia no paraba y el cielo seguía totalmente cubierto. —Nos vamos a mojar! Le dije dejándome llevar. —Bah! Solo será un poco! Corrimos sorteando árboles y arbustos hasta llegar a una caseta que había al fondo del extenso jardín. Había una especie de porche tres escalones más alto que el suelo y nos quedamos allí hasta que llegó Marta. Ella corría menos, parecía que no la importaba mojarse. Su corto vestido se le pegaba al cuerpo y se le marcaban las tetas y pezones de una manera ...