1. Mi tía, mi prima y la montaña (7): Me pillan por sorpresa


    Fecha: 25/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... sin saber dónde concentrarse, no sé si me estaba gustando más la mamada o ver cómo Marta la calentaba el hermoso culo.
    
    Después de varios azotes, buscó el coño de Laura y comenzó a meterle los dedos. Yo sentía las chupadas de mi prima y miré para ver cómo se la tragaba entera.
    
    —Fóllale la boca a esta zorra, que le encanta! Me gritó Marta sin dejar de pajear a su amiga.
    
    Volví la vista a la cabeza de Laura y vi sus dos coletas de colegiala. Por un momento pensé que si se las había hecho para que se las agarrara. No lo pensé dos veces, me agarré a ellas y comencé a bombearle la boca.
    
    —Así, así! Gritaba Marta como una posesa.
    
    De repente, dejo de masturbarla y se puso a mi espalda. Sentí como me restregaba sus tetas, y sobre todo sentía sus pezones, esos pedazo de pezones que me habían vuelto loco chupándoselos. Bajó restregándose por toda mi espalda hasta llegar a mi culo. Lo abrió con sus manos y noté como su lengua comenzó a lamer mi agujero.
    
    —Diosss! Grité al sentirlo con toda la polla dentro de la boca de mi prima.
    
    Me chupaban por delante y por detrás y aquello era irresistible. La punta de la lengua de Marta cada vez se insertaba más, y Laura comenzó a sobarme los huevos pidiendo que la llenará la boca. Fue como si abriera el grifo, mi polla comenzó a soltar leche y ella a tragársela. Era increíble mamando y tragando, podía sentir cada trago que daba, y no cesó hasta dejarme seco.
    
    —Como me gusta este sabor! Susurró limpiándose los labios con el dorso ...
    ... de la mano.
    
    Increíblemente, mi polla seguía como una puta estaca, aquello no bajaba ni obligándolo. Me miró con una sonrisa preciosa y me animo con su mano para que me arrodillara entre sus piernas. Se había quitado las bragas y se había tumbado boca arriba con las piernas flexionadas. La mata de pelo que guardaba entre sus muslos afloraba majestuosa, aquello era digno de perder unos segundos para admirarlo.
    
    Me arrodillé y dirigí la polla entre la mata de pelo hasta encontrar su raja. Apenas me costó empujar para meterla, Marta había hecho un buen trabajo, pero aquello no quedó ahí.
    
    —Ven Marta, quiero saborear la leche que guardas de tu padre!
    
    Si todavía no estaba pasmado, aquella frase lo culminó. Marta se arrodilló frente a mi poniéndose con las piernas abiertas sobre la cara de Laura. Su enorme maraña de pelo casi le tapó la cara. Al momento oí las chupadas de Laura lamiendo como una perra, y comencé a bombear su coño. Marta se inclinó hacia delante y agarró los muslos de Laura por detrás para levantarlos y facilitar mi penetración. Sus tetas habían quedado en el sitio preciso para que se las sobara, y eso hice. Mis manos se hundieron en sus tetas a la vez que presionaba los pezones con los dedos. A los pocos segundos los tres nos movíamos acompasados como un perfecto ballet.
    
    Marta abría su enorme boca y jadeaba a la vez que me daba lametazos en los labios y en la cara. Podía sentir la lujuria de su aliento penetrando en mi boca.
    
    —Vamos, dale fuerte! A ...