-
App de contactos
Fecha: 04/03/2024, Categorías: Gays Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos
Sentado al ordenador y caliente como siempre. Algún video porno, unas fotos de chicas o de chicos, quizá algún relato y para rematar algo de chat. Una app de ligue gay abierta por si surgía algo. Vacaciones, verano, calor y poca ropa, todo ello se confabulaba para mantenerme en un estado constante de excitación. En la app de ligue por fin alguien interesante, simpático, agradable incluso dulce y tierno. Al menos conseguí seguir charlando con él, y no cortar dedos de dos frases. Todavía no tenía muchos datos pero me gustaba hablar con él o puede que ella, nunca se tiene eso claro en internet. Y a mí no es que me importara demasiado. Decidimos pasar a un programa de chat, solos. Con precaución, sin prisa, íbamos compartiendo datos, alguna verdad, medias mentiras y lo que pensábamos que el otro quería oír. Así es como se lleva una conversación en un chat, eso cuando no se miente descaradamente y efectivamente detrás del nick name no hay mas que un personaje completamente inventado. En este caso suponiendo que podía llegar a conocer en la realidad a la persona con la que hablaba no me atreví a mentir demasiado. La App de ligue decía que estábamos en la misma ciudad, probablemente no estábamos a mas de quinientos metros uno del otro. Apenas un paseo. Hablamos durante algunos días o mas bien noches calurosas y sofocantes, hasta la madrugada. Alguna de ellas y aún así cuando cortábamos la comunicación me quedaba con ganas de más. Mas de una de esas noches, ...
... bueno seré sincero, todas, sentado, tumbado desnudo en mi habitación me había masturbado con él, excitado ante el móvil o la pantalla. Me gustaba lo que había visto de él, unas pocas fotos de su cuerpo sin cara Y lo que conocía de su personalidad por nuestras interminables conversaciones. La noche mas calurosa, cuando no había nadie por la calle, por fin decidimos vernos. Cerrar la comunicación y salir a encontrarnos a medio camino. Nervioso pero sin pensármelo demasiado, si no me hubiera arrepentido. Me puse unos pantalones cortos y una camiseta sin mangas. Las sandalias y las llaves. Efectivamente el paseo no era muy largo, no habíamos decidido un punto fijo pero al acercarme a él en la calle lo reconocí de lejos. De mi edad mas o menos, se había puesto lo mismo que yo para salir. Rubio y delgado. Al aproximarnos se fueron revelando mas detalles, los ojos claros, guapo, la piel clara y una gran sonrisa cuando me reconoció. Nos acercamos despacio el uno al otro, con precaución a pesar de todo lo que habíamos hablado por el ordenador el primer encuentro real era complicado. Me cogió la mano. Era un gesto casual pero a la vez tal y como lo hizo dulce, tierno. Nos mirábamos a los ojos y los dedos entrecruzados se rozaban suavemente. La mirada desaprobadora de una mujer que paseaba un perro nos hizo reír y nos permitió relajar la tensión y alejarnos de allí pero sin soltar la mano del otro. Caminamos sin rumbo fijo al principio, solo contentos de estar juntos, de ...