1. Perra


    Fecha: 13/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... durante un buen rato.. Ahora solo llevo la camiseta mojada y la gorra de beisbol, le miro los ojos y veo que quiere que yo sepa que soy suya , su juguete, su hembra, su puta, su perra.
    
    Respiro muy hondo y le ruego:
    
    - Por favor , la fusta … no.
    
    - Perra...¡ Que puta eres!- me dice mi macho, que me conoce bien.
    
    Con la punta de la fusta recorre mis senos, se detiene y juega con mis pezones. Usa el látigo como si fuera el índice de una mano. Mis pezones se ponen mas duros, más erectos, mas ansiosos, están tan sensibles que me llega la corriente hasta la concha y estoy a punto de venirme. Me quita la gorra, me suelta el pelo, que me llega por debajo de los hombros. Al hacerlo se pega a mí y noto su polla dura bajo la túnica. Me lame la cara. Sé que va a empezar el castigo.
    
    Levanta la fusta y ¡ ZAS! , el primer azote.
    
    - ¡AAHHH!
    
    Me da 5 fustazos en la espalda, me duelen y musito AAAAHHH cada vez que me golpea. Pasa a los muslos, otros 5 azotes. He pasado del AAAHHH al UUUHHH. Para, mis nalgas esperan temerosas el látigo. Son 10, en los que se me mezcla el dolor y el placer malvado de ser poseída y usada , de ser la perra de un macho poderoso.
    
    Se para ante mí. Sonríe perverso. Y me azota los pechos, sabe hacerlo. Chillo en voz baja. Solo 4 ...
    ... golpes. Menos fuerte que en el culo, tengo las tetas muy sensibles y los pezones erectos y trabajados para el vicio no aguantarían mas castigo. Me vuelve loca como me domina, como saca de mí mis deseos más oscuros.
    
    - ¡ Perra!... abre las piernas.
    
    Obedezco , sumisa. Y juega con la fusta a darme, de abajo arriba en mi concha, son apenas 6 toques, pero no puedo más. Mi clítoris, excitado, con los golpes de mando, ha disparado la orden.
    
    -¡ AAAAAYYYY!...¡ AAAAAYYYY!. - suelto mientras empiezo a venirme, sin poderme contener.
    
    Mi dueño suelta la atadura y me quedo, esposada, a cuatro patas en el suelo, corriéndome de placer. El toro se coloca atrás, se sube la túnica, tiene la pija dura, grande, dispuesta, me llena de saliva mi puerta oscura, coloca el capullo en el esfínter y empuja hasta clavarme en el culo toda su polla. Me encula salvaje, fuerte, muy adentro y casi fuera, muy lento al principio, rápido cuando nota que llevo un rato en un largo orgasmo. La saca y siento la leche que se derrama en mis nalgas.
    
    Apaga la luz del baño, estamos en penumbra, creo que ha dejado de grabar. Me quita el barbijo, me gira y me besa mimoso.
    
    - ¡Menuda peli has hecho, Orson Wells!
    
    - Gatita, lo importante la actriz. - me dice sonriendo mientras me besuquea. 
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