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A poco que me folles el culo ya me corro
Fecha: 13/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Mi sobrina Elvira y yo después de haber follado hablábamos sentados a la mesa de la cocina de mi casa de pueblo... Entre parrafada y parrafada comíamos lonchas de jamón, tacos de queso y bebíamos vino tinto. Ella llevaba puesta mi camisa blanca y yo estaba en pelotas. Me decía: -... El día que mi compañera de habitación dejó los estudios ocupó su lugar una universitaria lesbiana. Fue cuestión de horas en que la tentación llamase a mi puerta. -¿Cómo es tu amiga? -Quieres situarte. -Pues sí. -Es alta, pelirroja, de ojos azules, lleva el cabello corto, tiene las tetas grandes, areolas oscuras, pezones gorditos, coño peludo, un culazo, se moja una barbaridad y al correrse echa una cascada de jugos. -Por lo que se ve está de rechupete. -Está mejor que yo. No creo que estuviera mejor que mi sobrina, pues era una morenaza con todo muy, muy, pero que muy bien puesto, por eso le dije: -Mejor que tú no está nadie, Elvira. -Sabes que eso es mentira. -Porque tú lo digas. -Sí, lo digo, pero volvamos a mi aventura con Silvia. Estaba yo en bata de casa sentada a una mesa que tenemos en un rincón de la habitación estudiando derecho romano bajo la luz de un flexo cuando Silvia se echó sobre su cama. Puso música en su iPhone y se encasquetó los auriculares. Al rato mirándola de reojo vi cómo se tocaba las tetas por encima de la camiseta blanca. Poco después vi cómo se quitaba la camiseta y cómo aparecían sus tetas, con areolas oscuras y pezones gorditos. ...
... Vi cómo las magreaba y cómo jugaba con sus pezones. Luego vi cómo se quitaba las bragas, cómo aparecía su coño rodeado por una mata de vello pelirrojo, como pasaba un dedo por la vulva y con él pringado de jugos cómo lo pasaba por los pezones y como después metía dos dedos dentro del coño. Me estaba mojando, pero hacía cómo si no estuviera viendo nada. Silvia mirándome sacó los dedos mojados del coño, los chupó y después me preguntó: -"¿Me ayudas, Elvira?" Hice cómo si estuviese viendo a Silvia desnuda por primera vez. -Tápate y no digas tonterías. -"Si me ayudas después te ayudo yo a ti." Me hice la ofendida y le dije: -Mañana pediré que me cambien de habitación. -"No hará falta que lo pidas, me iré yo, pero ahora estoy tan cachonda que necesito acabar." Si yo estaba cachonda cómo estaría ella, por eso le dije: -Te entiendo, acaba. Silvia cogió un consolador en su mesita de noche, lo encendió, lo puso sobre el clítoris y en cuestión de segundos se corrió convulsionándose y gimiendo en bajito. Al acabar de correrse quedó desnuda sobre la cama con la cabeza echada hacia un lado, los brazos y las piernas abiertas y con el iPhone, los auriculares y el consolador tirados a su lado. Media hora después apagué el flexo y me metí en cama. A un par de metros de mí dormía Silvia desnuda sobre la cama. Al principio no la veía en la oscuridad, luego, a medida que mis ojos se fueron habituando a la oscuridad, la vi. Seguía con los brazos y las piernas ...