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A poco que me folles el culo ya me corro
Fecha: 13/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... abiertas y la cabeza echada hacia un lado. Pensé en su coño lleno de jugos y me relamí. No sabía lo que me pasaba. Jamás había deseado a una mujer, pero Silvia había hecho que se me encharcara el coño. Me dije a mi misma. -No debía, pero si no me corro me da algo. Metí la mano derecha dentro de las bragas y me encontré con el coño echando. Metí dos dedos dentro, cerré los ojos y me di placer, al ratito saqué los dedos, los chupé e imaginé que eran los jugos del coño de Silvia. Volví a meterlos y me volví a dar dedos buscando correrme. Sentí cómo alguien me destapaba y cómo luego se metía en mi cama, después oí a voz de Silvia. -"Déjate ir." Me dejé ir. Sentí cómo me bajaba las bragas y elevé el culo para facilitarle la labor, después sentí cómo Silvia me abría las piernas con las dos manos y cómo su lengua ocupaba el lugar que antes ocupaban mis dedos. La lengua entró y salió de mi vagina para después lamer de abajo a arriba cada vez más aprisa hasta darme un orgasmo brutal. Silvia siguió lamiendo hasta que acabé de correrme, luego se echó a mi lado, me dio un pico y me preguntó: -"¿Quieres probar a mi novio?" -Supongo que hablas del succionador de clítoris. -"De ese mismo." -Si te empeñas... -"¿Quieres un orgasmo rápido o uno con algo de excitación previa?" -Sorpréndeme. Silvia pasó el consolador por mis areolas y por mis pezones al tiempo que me besaba con lengua, luego dejó de besarme y me pasó el consolador por los labios vaginales. ...
... Yo ya no paraba de gemir, y más que gemí cuando me lo puso en el ojete... Luego me lo puso en el clítoris e hizo movimientos laterales. Cinco o seis segundos después me corrí cómo una golfa. Al acabar de correrme me dio un ataque de honestidad y le dije: -Ya está bien. No sé cómo pude dejarme ir. No soy lesbiana. -"Cómo quieras, si algún día cambias de opinión avisa." Le pregunté a mi sobrina: -¿Cambiaste de opinión? -Hombre, al dormir en la misma habitación... Además tenía un coño riquísimo. ¿Y tú quién te has tirado en mi ausencia? -A tu tía, y bien pocas veces. Con una sonrisa en los labios me preguntó: -¿Ya estás para otro polvo? -Estoy para los que quieras. -No podrías, sería capaz de llevar todo un día y toda una noche corriéndome en tu polla y en tu boca. -Menos lobos, Caperucita. Se levantó de la mesa, vino a mi lado, se puso detrás de mí, tiró hacia atrás por la silla y después, dándome la espalda, frotó la polla morcillona en el coño y luego la metió dentro, acto seguido puso sus manos en mis muslos y me folló bajando y subiendo el culo. Al principio la metía y la sacaba sin quitarla mucho para que no se saliera, pero al ponerse dura, la sacaba hasta la corona y la volvía a meter hasta el fondo. Le quité la camiseta. Le cogí las tetas y se las amasé mientras me follaba. Al rato paró de follarme, se echó hacia atrás y buscó mi boca. Mientras nos besábamos con dos dedos de una mano acaricié su clítoris y con la otra le acaricié sus ...