-
El gran amor por el más joven de mis hijos (I)
Fecha: 13/03/2024, Categorías: Incesto Autor: dradelsexo, Fuente: CuentoRelatos
... silla muy cerca de mi y miraba fijamente mis senos. Vi como un pequeño bulto se insinuó en sus pantalones de poliéster baratos. Sabía que era lo que él deseaba y por mi hijo estaba dispuesta a todo. No dejaría que por error la oportunidad de educación de mi hijo se fuera a la basura incluso si tenía que dar placer a ese viejo verde y horrible. Lo miré con ojos seductores y acariciando un poco la línea de mi escote le dije -se bien lo que desea, tómelo ahora señor director-. El pequeño hombre se abalanzo sobre mis pechos, pegando su bigote a mis pechos húmedos y fríos por el sudor. Empezó a lamerlos desesperadamente y yo solo sujetaba su cabello acariciándolo. Bajé lentamente los delgados tirantes de mi vestido veraniego y expuse mis dulces frutos ante él. Él se siguió directo a mis pezones, amamantándose de ellos como si fuera un bebe hambriento, mamaba de una de mis tetas y la otra la masajeaba con su otra mano. Se intercambiaba constantemente para probar el sabor de ambas. Quedo extasiado por el sabor de mis frutos enormes que su pene ya estaba a punto de estallar. Lo empuje hacia atrás, despegarlo de mis senos fue una tarea difícil, pero logre hacerlo. Le dije que se recargara en su escritorio y me puse de rodillas. -Prométame que después de esto, mi hijo no será expulsado de la escuela. -Si, si, lo prometo. Yo me encargare de que no le pase nada más. -Muy bien, creeré en su palabra señor director. Abrí lentamente la cremallera de su pantalón. Podía sentir ...
... la desesperación en su rostro. Quería con ansias una mamada mía. Bajé de golpe su pantalón y ropa interior y descubrí un pene que me decepciono. Un pene de 12 centímetros con prepucio apretado y que no bajaba y un arbusto blanco de vello púbico. Baje su prepucio con mi mano ensalivada y una masilla blanca en su glande me hizo retroceder, el olor era insoportable. Una disculpa dra. no he tenido muy buena higiene últimamente -dijo con una sonrisa burlona-. Yo me escupí en la mano y ensalivé su pequeño pene para lubricarlo un poco. El hizo una mueca de placer inclinando hacia atrás su cabeza. Comencé lentamente a limpiar ese queso maloliente con mi lengua. La humedad de mi lengua hacia adherirse cada partícula de aquella asquerosa masilla. El solo se limitaba a tomarme del cabello y gemir con lo que era un sonido parecido a una cabra, algo muy desagradable, aun mas que el sabor de su pene. Me iba comiendo poco a poco esa asquerosa y pegajosa sustancia y eso lo volvía loco. Eso es dra. cómase todo mi queso putita -dijo con una gran sonrisa, sin soltar mi cabello-. De repente empujo su diminuto falo hacia el fondo de mi boca, de un momento a otro sentí sus viejos y holgados testículos en mi garganta. Tomo mi cabeza con ambas manos y empezó a embestir mi boca como si de una vagina se tratara. Mírame puta, mírame a los ojos -dijo apretando los dientes-. Yo resistía cada embestida suya mientras escuchaba sus gemidos agudos y desagradables. Mis ojos lagrimeaban por el asqueroso sabor ...