1. Noche lésbica de incesto: Mi esposa y su mamá cogiendo


    Fecha: 27/03/2024, Categorías: Incesto Autor: RRuser, Fuente: CuentoRelatos

    Nos despertamos temprano mi novia y yo, acostados todavía, nos besamos y nuestros besos sabían a sexo, a la venida de Melinda en la boca de Yesica. Mi novia estaba contenta, sonreía, me besaba en la boca y ambos disfrutábamos de ese sabor, el sabor de la panocha de mi suegra, quien seguía dormida a nuestro lado. Yesica me hizo señas para que saliéramos de la cabaña sin hacer ruido para no despertar a su mamá, así que nos vestimos y abrigamos bien, pues afuera se sentía mucho frío, así es en ese lugar donde estábamos.
    
    "Gracias amor, desde hace mucho que deseaba tener a mi mamá así, que buena idea tuviste de traernos aquí, siempre lo voy a recordar", me dijo Yesica. "Que bueno que te gustó amor, todo esto fue por ti, quiero que disfrutes tanto como me haces disfrutar a mí. Pero dime algo, ¿Te gustan las mujeres? ¿Cómo es que te gusta tu mamá, qué sientes por ella?" Le pregunté. Me contestó que a su mamá la quería con todo su corazón, que había sido ella la única quien siempre había estado a su lado, pues a su papá rara vez lo veían. Pero me aclaró que aunque tenía ese deseo por su mamá, no tenía la idea de tener una relación sentimental. Me contó cómo fue que empezó a sentir ese cosquilleo en la entrepierna por su mamá, resulta que un día en que llegó a su casa, al abrir la puerta escucho gemidos que venían del cuarto de su mamá, sin hacer ruido se acercó y como su puerta estaba abierta alcanzó a ver reflejados en un espejo a su mamá y su papá cogiendo. Melinda estaba ...
    ... desnuda en cuatro patas sobre la cama y su papá se la metía desde atrás de a perrito, mientras le preguntaba si extrañaba su pitote, que en realidad no era tan grande, también le decía que esa cogida era para que no fuera a andar de puta, porque si él se enteraba, la iba a madrear. Mi suegra le decía que nunca lo engañaría y le pedía que le metiera más el pito, que lo necesitaba y mi suegro aceleraba más las metidas, Melinda gemía más y en un momento en que reposó su cabeza sobre la cama alcanzó a ver a Yesica que los observaba, pero no hizo por separarse de su marido sino que esperó a que éste se viniera mientras le daba tremendas nalgadas diciéndole que no lo fuera a engañar, porque si lo hacía le iba a ir mal. Él se vacío en poco tiempo, se la sacó apenas terminó y se fue al baño, mientras ella se quedó así con el culo levantado, viendo a Yesica que no perdía detalle, incluso me contó que veía como escurría el esperma de la vagina de su mamá. Y fue esa imagen, verla en esa posición la que le hizo sentir ese deseo, esa atracción por explorar ese cuerpo bien formado, lleno de sudor, con las nalgas rojas por las nalgadas recibidas. Y fue a su mamá a quien le dedicó su primera masturbada.
    
    Yo estaba más que excitado con lo que me contaba Yesica, mientras ella me volvía a dar las gracias por lo ocurrido la noche anterior. La amo tanto, tomé su cara entre mis manos y nos besamos, estábamos así cuando salió Melinda, dándonos los buenos días y diciendo que ya tenía hambre, igual que ...
«123»