1. Masajes de aficionado a un campeón de natación (parte 1)


    Fecha: 12/05/2024, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos

    A Lautaro lo conocí en la pileta cubierta del club, cuando yo estaba realizando rehabilitación con natación. Compartíamos el entrenador, ya que él se estaba preparando para calificar a unos juegos panamericanos de la juventud. Cuando lo vi por primera vez, me deslumbró, enfundado en un slip de competición rojo bien ceñido a su cuerpo de efebo, su rostro aniñado pero varonil, pelo bien corto negro, pestañas arqueadas, ojos oscuros y vivaces, nariz corta y fina, labios finos pero delineados, actitud desenfadada y algo exhibicionista. Llegó a última hora, cuando yo estaba por la mitad de mis actividades, descansando apoyado en la pared del borde de la pileta y desde ese momento no pude sacarle los ojos de encima. El entrenador le dio algunas indicaciones, se arrojó al agua e hizo varios largos para precalentar, antes de iniciar las verdaderas prácticas en estilo libre. Cada vez que pasaba ante mí por su andarivel, me daba un sofocón y ya me había provocado una erección. El entrenador me sacó de mi letargo de admiración pidiéndome que reiniciara mis ejercicios, así que no tuve más remedio que seguir en lo mío. Más de una hora después, él terminó su entrenamiento y salió de la pileta cerca del costado donde estaba yo, dejándome admirar bien su hermoso trasero al impulsarse por encima del borde. El entrenador comenzó a darle indicaciones mientras él se secaba con un toallón y yo no podía dejar de mirarlo al tiempo que me iba a los vestuarios a bañarme y vestirme. Alargué lo ...
    ... más que pude mi ducha para poder verlo desnudo a mi lado o frente a mí, pero la charla fue más larga de lo pensado, así que salí y me fui secando sobre un banco mirando hacia la puerta, hasta que él entró bastante enojado. Arrojó su toalla a la punta del banco más allá de donde yo estaba sentado y abrió su armario para buscar algo que no encontró.
    
    -¡Todo mal!
    
    Le pregunté si podía ayudarlo en algo y me dijo que había olvidado traer jabón y champú.
    
    -Te puedo prestar gel de baño y un sachet de champú que me sobran.
    
    -Sí, gracias, me dijo con una sonrisa de ensueño. Al fin se me da una.
    
    -¿Qué te pasó? ¿Te retó el entrenador?
    
    -Me dijo que tenía que entrenar más si quería llegar a los panamericanos, me contó mientras se sacaba el slip rojo y me permitía admirar su pelvis depilado, su pija morcillona, circuncisa y sus huevos lampiños o tal vez depilados también.
    
    Balbuceando, le alcancé las cosas de aseo, tratando de mirarlo a los ojos y no desviar la vista hacia abajo. Me agradeció y fue a mirarse en el espejo, de frente, de perfil y de atrás, como si estuviese ante una vidriera, con absoluto desparpajo.
    
    -No te preocupes, que estás bien, se me escapó decirle.
    
    Me volvió a sonreír y fue a las duchas. Me contuve de ir a observarlo mientras se bañaba y me fui vistiendo lentamente. Al poco rato reapareció, chorreando agua y acercándose a mí para devolverme el gel y el champú, mostrando sus atributos a treinta centímetros de mi cara y sonriendo nuevamente ...
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