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El día del maestro
Fecha: 27/05/2024, Categorías: Gays Autor: Carlos Uno, Fuente: CuentoRelatos
... tiene un rumbo determinado, entonces se me ocurre invitarle a la vieja estación de trenes, la misma que debe estar a una distancia no mayor a los 650 metros, al llegar a la terminal ferroviaria nos damos cuenta que encontrar un lugar libre y solitario para seguir con lo que habíamos empezado en la parte alta del cine no tiene cabida en este lugar. Me dice paga el taxi y vamos para mi cuarto (departamento), acepto con agrado, durante la estancia en el vehículo no cruzamos palabra alguna para no levantar sospechas innecesarias en el conductor. Antes de entrar me advierte que hay un perro que anda suelto, pero que no me preocupe que él me protegerá, vaya can para inquieto y bullicioso. En la habitación había una amplia cama, un televisor, un radio y un perchero vertical, las demás cosas se encuentran debidamente ordenadas, sin emitir vocablos nos juntamos en un apasionado beso, me resulta extraño pero a la vez muy placentero, es la primera vez que mis labios se unen a otros del mismo sexo, el placer de un beso homosexual es agradable, diferente, intenso, reciproco, mientras nuestros labios están en plena labor nuestras manos empiezan a recorrer todo el cuerpo, las caricias en mis nalgas me son extrañas pero placenteras, poco a poco voy sintiendo la magnífica erección de mi miembro, instintivamente la saco de su habitual escondite y la dejo al aire libre, circunstancia que es aprovechada por mi compañero y procede a acariciarla de forma suave subiendo y bajando su diestra ...
... mano. Sin más preámbulos bajo el cierre de la bragueta de mi amante de turno, lo cual facilita las caricias a su duro miembro, se lo puede catalogar como extraordinariamente normal, cojo esa rica herramienta con mi mano derecha y la acaricio de abajo arriba y de arriba abajo, enseguida surgen efecto mis caricias en ese bello miembro, mi amante me abraza en forma muy sensual y me invita a quitarnos completamente la ropa, mientras nos desnudamos él prende la televisión y la pone en volumen alto, quiero entender para disimular los gemidos de placer propios de una relación entre dos sementales con toda la calentura en su interior. Completamente desnudo me acuesto boca arriba en la amplia cama, le pido a mi amante que me mame el pene, y para hacerlo siento que se me trepa encima de mí, coloca sus rodillas a la altura de mis orejas y su boca busca mi pene que ya no puede más de la dura erección, y claro en esta posición queda su maravilloso pene a la altura de mi boca, debo confesar que era la segunda ocasión en la que tenía la oportunidad de llevarme un pene a la boca, lo hago con lentitud, primero un beso en la punta que al momento emitía un líquido viscoso sin sabor, luego me introduzco su cabeza y siento que eso le gusta a mi compañero de ocasión, digo esto porque inmediatamente puedo sentir que su boca se aferra con más potencia a mi pene y de un solo movimiento siento que se introduce totalmente en su húmeda boca. Trato de hacer lo mismo, pero mi falta de experiencia ...