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El día del maestro
Fecha: 27/05/2024, Categorías: Gays Autor: Carlos Uno, Fuente: CuentoRelatos
... no me lo permite, pues siento que se me atranca en media boca, seguimos así por unos minutos y claro sus mil arrugas están muy cerca de mis inquietas manos y le empiezo a dar ligeros masajes circulares, lo que provoca varios apretones de su boca en mi tieso mástil. Pienso que es hora de pasar a otros calentamientos, los dos nos paramos y me coloco en la parte posterior de su humanidad y le empiezo puntear, enseguida pone su culo en punta para facilitar mi accionar, mientras lo hace acaricio y beso sus orejas, lo que produce varios contorneos demostrando claramente que mis caricias hacen efecto en su excitación, debo confesar que yo también quiero sentir como es ser punteado por un hombre pues apenas he podido sentirlo en el trayecto del bus urbano, pero siempre me ha quedado la duda de que lo hacía por lo apretado del bus o porque sencillamente quería puntearme de verdad. Ser punteado es una experiencia novedosa, y sobre todo excitante el hecho de hacerlo completamente desnudos agrega un valor agregado muy valioso, al igual que mi compañero pongo mi rabo en punta para facilitar la acción de mi amante de turno. El simple hecho de sentir la punta de su pene en el centro de mi culito me impulsa a dar el siguiente paso, entonces me pongo en cuatro y le invito a que me penetre. Claro al ser un encuentro fortuito, no dispongo de lubricante y creo que mi anfitrión igual, sin embargo pone un poco de saliva en su miembro y trata de penetrarme, pero al segundo intento siento ...
... claramente que su divina erección desaparece, me pide disculpas por el mal momento que estamos pasando y me dice si quieres penétrame tú, wuah es lo que he estado esperando por tantos años, como por arte de magia se me pasa por la cabeza que en mi billetera tengo un preservativo desde hace más de una semana, y claro el lubricante propio del profiláctico va a ser mi gran aliado. Sin pensar dos veces mi amigo se pone en cuatro, me indica su culito que lo tiene bien alzado, y entonces procuro meterlo lo más despacio, debo confesar que es mi primera vez que voy a tener sexo anal y para completar el hermoso cuadro con un varón, se puede decir que soy el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra, la penetración es lenta, mi compañero colabora y cuando logro penetrarle completamente el gime, y eso me agrada completamente. Siento la presión de los esfínteres anales, es muy placentero mi amante se mueve, se contornea como hembra en celo y cuando le penetro completamente gime, supongo que, de placer, o de dolor, pero en todo caso lo disfrutamos con mucha vehemencia. No sé cuánto tiempo me toma llegar al orgasmo, pero en todo caso es uno de los más largos bombeos que he tenido en mi vida, al descargar los mecos siento que estoy en el cielo, que placer, he cumplido una de mis fantasías, los nervios y el arrepentimiento inundan mi cabeza, lo único que deseo es salir de ese departamento a la brevedad posible, nos vestimos un ligero beso de despedida, y ahora a despistar al perro para ...