1. De a trenecito soy muy zorra


    Fecha: 01/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    Yo ya sabía que me encantaba coger. Y no me refiero a que solo me metieran el palo, no, me refiero a que me gusta dar las nalgas, coño y culo, mamar y todo lo que venga, de complemento, ya había descubierto que las doy fácilmente. ¡Tan modosita que era! ¡tan seriecita y bien portada toda la vida! Eso cambió con el sacana de mi marido, él me hizo ver que podía ser muy diferente. Y ese nuevo aspecto me gustó. Mucho.
    
    Aunque debo agregar, que siempre ha sido con su consentimiento, y con frecuencia en su presencia. Al menos es lo que él cree, pero como marido nunca sabe, y los cuernos son invisibles (casi siempre, y más si son correspondidos y de común acuerdo. Se neutralizan).
    
    Con eso, ya no se qué soy más: Si una puta aficionada, una profesional o una putiesposa. O simplemente una golfa. Fuera de esos momentos, soy una profesional muy seria en mi trabajo.
    
    Cuando comenzamos a ir a boites, vi que me era muy fácil bajarme los calzones y abrir las piernas al que se me pusiera a tono. ¡Muy sabroso! Pero cuando me vi como ramera, ya fue otra cosa. Nunca imaginé que fuera capaz de hacer lo que puedo hacer, sola y con él. ¡Descubrí que tenía vocación natural de pinche puta! (Ojo: no puta pinche…)
    
    Varias veces combinamos que saliera sola con hombres conocidos y desconocidos, en diferentes ambientes, y lo hice, pero eso son otras narrativas. Lo que quiero contar hoy es lo que considero que ha sido una de mis máximas hazañas. Por lo menos hasta ahora... y no es la ...
    ... única.
    
    Supimos de unos lugares de sauna, con características más de putero que de baño, decidimos conocerlos, y descubrir si eran interesantes o si eran puro cuento.
    
    Entramos a varios en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil, y los encontramos de poca calidad, sin aventura y además sucios. Hasta que llegamos a uno que era elegante, limpio, de buena calidad y claramente putero. Al entrar, nos dieron unas batas para vestir. Junto a la recepción había un cuarto abierto, con armarios para cambiarnos. Nada diferente de varios clubes de swing, preparados para que cualquier cliente curioso o mirón pudiera ver los recién llegados quitándose la ropa… ¡Bueno, que chingaos! Nos cambiamos simulando naturalidad.
    
    Y salimos a un salón grande bien iluminado, con bastante gente circulando. Mi maridito siempre atento por ser un lugar desconocido. Yo tranquila, confiando en él. Y contenta de tener otra oportunidad de exhibirme, o al menos era eso lo que pensábamos.
    
    Comenzamos a circular, vimos varios cuartos menores bien iluminados, en uno de ellos había una TV con una peliculita porno y dos puchachas jóvenes y sonrientes, también de bata y claramente fáciles, si, era un putero. En otro había regaderas, y los otro, era una sala mayor, sin puerta, en donde una pareja estaba follando a gusto.
    
    Volvimos al cuarto del televisor, ya no estaban las jóvenes; nos sentamos a ver la peliculita en cuanto decidíamos que hacer. Poco después un hombre se sentó junto a mí, viéndome sin disimulo, amablemente. ...
«1234»