1. De a trenecito soy muy zorra


    Fecha: 01/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    ... tripas.
    
    Al hacerlo, y muy caliente, no vi que ya había una fila de pendejos esperando echar un polvo.
    
    No tuve tiempo de pensar, sin más, uno de los dos primeros se colocó adelante y me puso el camote para hacerle mameluco, lo que hice obedientemente, le chupé el pito, hasta recibir la lefa, que tragué con placer, como lo hacía de costumbre. El otro se fue al otro lado, sin pensar levanté las piernas dándole la raja, que bombeó impaciente.
    
    Acariciándome suavemente, mi marido se quedó viendo el trío.
    
    Ya así, sabía bien cómo era, sintiéndome tranquila y muy caliente, como saliendo de mi cuerpo, vi que esta piruja era ensartada por dos palos a la vez, con un montón de cabrones asistiendo. A todo esto, le agarraba la pija o la mano a mi maridito.
    
    Terminaron rápido, y sin más protocolo, se fueron, ni las gracias me dieron. A final de cuentas, ¡era una gallina y un palo gratis!
    
    Sin titubear, se colocaron otros dos cabrones en las mismas posiciones. Y ahí va la putota a lamer camote y dar las nalgas de nuevo. Después le comenté riéndome, que esta segunda verga que me habían metido era grande y muy sabrosa, que me había gustado. ¡Bien puta la cabrona!
    
    Y entró una tercera pareja de perros. ¡Igualito! ¡Hasta parecía que se estaban copiando! Y me metieron otras dos vergas, igualito, una por cada lado. Y yo sin dudar, me quedé de piernitas bien abiertas como antes, dejando el pinche coño bien disponible.
    
    Y tragándome toda la leche que me aventaban. No podía ...
    ... hablar, pero estaba pensado ¡Jódanme cabrones, que aquí esta su perra chingona en celo!
    
    Para la cuarta pareja, me volteé poniéndome de a cuatro patas, fue un poco más fácil porque se acomodaron mejor las dos vergas, así era más fácil mamarlos, cogerme y acariciarme las tetas colgando. Fuera de eso fue igual de rápido y sin marca especial, bueno, la pica que estaba chupando era más gorda que las otras, aunque si me cupo completita, casi hasta la garganta, donde el guey aventó su leche. Ya a la quinta pareja sentí que comenzaba a cansarme, mi cornito se dio cuenta también. Sin hablar decidimos que era hora de salir. Se agregó que uno de los que serían los sextos, estaba siendo un pendejo, medio lastimándome con los dedos, era un idiota que más que meterme la herramienta, comenzó a incomodarme, en vez de simplemente joderme.
    
    Y ahí terminamos.
    
    Mamé cinco vergas de varios tamaños, tragándome toda la leche, ese día ya no tuve ganas de cenar. Y recibí cinco palos por el coño, todos metidas hasta los huevos.
    
    Me consideré bien jodida, muy bien cogida. Había sido una zorra muy buena, la más puta del gallinero… Hasta hoy no sé por qué ninguno me la metió por el culo, yo no hubiera dicho nada, me gusta, tiene un sabor romántico, de joven por ahí me estrenó un novio.
    
    Varias de las otras golfas estaban muy molestas, pero no porque me habían follado diez cabrones, sino por la pérdida de ingresos para ellas… lógico…
    
    Nos reímos cuando una de ellas, al salir me dijo enojada: ...