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Enseñándole a una chica lo rico del sexo
Fecha: 13/08/2024, Categorías: Confesiones Autor: El sabroseador, Fuente: CuentoRelatos
... verdad solo quería saber cómo estaban los demás afuera en la sala. Las dos parejas que quedaban ya estaban como dormitando en los sillones. Así que prácticamente no había nadie que pudiera interrumpirnos. Llegue al cuarto con los dos vasos de refresco y le dije que ya todos habían caído, como para darle esa confianza de que nadie entraría. - Alguna vez te gustaría vivir algo así? - le pregunte un poco más directo a lo cual ella respondió que sí. Me dijo que iría al baño y que no tardaría, así que mientras ella fue al sanitario yo aproveché para bajar mi bóxer por dentro del pantalón y tocarme un poco, quería que ella viera mi pene semierecto debajo del pantalón y ver hasta dónde podría llegar. Cuando lidia regreso del baño me di cuenta que debajo de su blusa ya no traía sostén. Sus pezones eran muy perceptibles y la redondez de sus tetas brincaba a la vista. Eso hizo que mi erección fuera más notoria y ella se sentó junto a mí, puso una mano en mi pierna y dijo: En que nos quedamos? Yo no pude contenerme. La tome por el rostro y la bese. Sentí su aliento, su respiración, su lengua jugando con la mía y decidí que no podía desaprovechar esa oportunidad. La puse en la esquina de la cama y me senté justo detrás de ella, así como se lo estaba relatando, comencé a devorar a besos ese cuello tan blanco y divino mientras dejaba que mi mano se llenara con uno de sus pechos. Sentía la dureza de su pezón, podía jurar que hasta estaba temblando. Mientras tanto, deje que ...
... mi otra mano explorara ese camino hacia su entrepierna. Rocé con mis dedos por sobre su tanga y ya estaba muy mojada. Seguí frotando suavemente por varios minutos hasta que sentí como sus piernas estaban temblando y soltó un pequeño gemido. Yo puse mi dedo índice en su boca para indicarle que no deberíamos hacer ruido. Le di la vuelta, La recosté del lado contrario a donde estaba mi esposa dormida y sin perder tiempo levanté su falda y fui besando sus muslos. Dejando que mis labios y mi lengua recorrieran palmo a palmo hasta llegar al borde de su pubis, sin quitar la tanga deje que mi boca sintiera ese sabor, ese olor de su sexo. Sujeté sus piernas con ambas manos y moví la tanga a un costado de su vagina. Pase la puntita de mi lengua por todo el borde superior, casi desde su anito hasta su clítoris. Ella me tomo del cabello y apretó mi cabeza con sus piernas. Sentía como vibraba, como se contenía de no gritar. Entonces dejé que mi boca jugara libremente con sus labios y su clítoris hasta que sentí que terminó. Me levante y la bese de nuevo. Ella llevo sus manos a mi pantalón, comenzó a tocar mi verga sobre el pantalón y sentía lo mojado que ya estaba y lo duro que se sentía. Entonces bajó el cierre y me dijo que si me quería acostar pero le dije que no. Que quería estar de pie y le puse unas almohadas en la alfombra y le pedí que se hincara. Ella obedeció y de manera muy tierna saco mi miembro de mi pantalón y lo empezó a meter a su boca. Le dije que esperara, que mejor ...