1. Esta putiesposa y los amigos de mi marido


    Fecha: 11/09/2024, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    Esa tardecita, ya anocheciendo, estábamos sentados tranquilos en casa, departiendo con unos amigos habían llegado informalmente de visita. Eran solo medio conocidos, de su trabajo, un círculo fuera de la familia.
    
    Desde que llegaron, noté que uno de ellos miraba mucho mis piernas. Yo hacía intentos por bajarme la falda, pero sentada en ese sofá, se me subía y dejaba ver mis blancos muslos. Algo más tarde, ya estaban medio borrachitos, y mi marido algo más. ¿O le habían dado más? ¿O estaba simulando?
    
    Algún tiempo antes, mi marido y yo con algunas dudas, habíamos hablado de tener una aventura. Yo me insinuaría, y él simularía estar ausente o borracho. Y esta parecía ser la oportunidad.
    
    Algo después ya parecía estar bien pedo, y yo simulando que no me daba cuenta de las insinuaciones y miradas que Martínez me hacía. Aunque había tomado menos, cuidándome, yo también sentía que se me habían subido algo los tragos. Y también la situación me había ido calentando. Poco a poco fui dejando que mi faldita se subiera, enseñando algo más de mis piernas. Ya iba a medio muslo. Y al voltearme, o pararme, se quedaba arriba. Él que estaba se había sentado enfrente ("Casualmente") veía descaradamente mis calzones.
    
    Cuando mi marido se quedó “dormido”, medio apendejada, fui a la cocina a preparar café, me siguió Martínez y de repente me di cuenta de que estaba restregándome su tranca, ya dura, bien dura.
    
    ¡No por favor Licenciado! ¿Qué hace? Le murmuré en voz baja. ¡soy una señora ...
    ... casada, decente, y usted es amigo de mi esposo, por favor, déjeme, no, esto no está bien! ¡aahhh! le decía. Aunque instintivamente paraba mis nalguitas para sentirlo mejor.
    
    ¡Señora, es que no me puedo aguantar más, toda la noche he estado viendo sus piernotas y mire cómo me tiene ¡ahhh! Al decir esto me frotaba más su pepinote haciéndome mover las nalgas para acomodarlo mejor.
    
    Por favor Licenciado ¡déjeme! ¡ahhh! Le dije, mientras me salía. Si me quedo un poco más, ahí mismo se las hubiera dado.
    
    Llevé el café y les dije que me iba a dormir. Mi marido apenas contestó. Sin más, subí a mi cuarto. En cuanto caí en la cama me quedé dormida. No supe cuánto tiempo paso. Me medio despertaron unas caricias en las piernas, que fueron subiendo hasta llegar a mi panochita, muy poco cubierta. Adormilada creí que era mi marido, me dejé hacer esas caricias que me gustaban. Convencida de que era él, hasta levanté la cadera para facilitar, sentí que me besaba mi ardiente papayita y estimulaba deliciosamente la bolita, lo que me hizo abrir las piernas y gemir suavemente; ya con las piernas bien abiertas, acariciando mis chichitas “mi marido” se colocó en medio y sentí como me metía su palote por la rajita ya muy mojada.
    
    Aún medio dormida, le decía: Mmmm ¡Que rico amor! ¡Sigue… sigue… así me gusta… siii…!
    
    Sentí algo diferente… y al entreabrir los ojos ¡me llevé un susto! No era mi marido el que me estaba cogiendo… era Martínez metiéndome su vergota. Abrí los ojos espantada… (¿Muy ...
«1234...»