1. Esta putiesposa y los amigos de mi marido


    Fecha: 11/09/2024, Categorías: Confesiones Autor: Patita Putita, Fuente: CuentoRelatos

    ... espantada?) Estaba siendo bien cogida. Sujeta sin poder moverme.
    
    ¡No, no, por favor! Me va a perjudicar, se lo ruego, no me la meta, yo soy decente, no, no, aaay, como será… ¡Ya me la metió toda, aayyy!
    
    Solo gemí al sentirme completamente ensartada por esa enorme vergota. Lo mojado de mi panocha ayudó a que esa cosota entrara como por su casa. Sin dudar comenzó a moverla. Ya muy caliente me empecé a mover al ritmo que mi nuevo picador me estaba imponiendo. Me tenía ensartada como mariposa Y con muy poca vergüenza, la estaba gozando...
    
    ¡Ya, ya por favor, ya… ya me está haciendo venirme…! Aaah, por favor, termine… aaah, ¡mi marido me va a encontrar así! ¡aaaah!
    
    Medio reponiéndome vi de reojo que alguien entraba a la habitación. Pensé que era mi marido. ¡Mi marido licenciado, mi marido está entrando! El pinche ojete no hizo caso y siguió cogiéndome, sacándome orgasmo tras orgasmo, que además yo anunciaba con gritos escandalosos.
    
    No es tu marido putita… es mi amigo Ortega que viene a cogerte también… Cuando se vino Martínez, pude ver efectivamente era el otro amigo de mi marido, viendo como su amigo me tenía abierta de piernas metiéndome su enorme vergota. Se acercó ya sacándose la suya, y le dijo:
    
    ¡Convide licenciado! ¡no sea egoísta! Se ve que a la seño le gusta la verga. Quise protestar:
    
    ¡No por favor no, con los dos no, no soy una puta, no sean malos conmigo, por favor, con los dos no! ¡Aaah! Me estoy vaciando en su chile licenciado, aaaah, ya… ya por ...
    ... favor… me va a matar ¡aaah! ¡gritaba sin control, ya que en verdad me venía una y otra vez. No me hicieron caso, solo se reían.
    
    Sin compasión Martínez, me volteó, colocándome de rodillas, levantando mis nalgas para dejarme bien empinada en la orilla de la cama, para seguir chingándome.
    
    ¿Qué me van a hacer?, ¡por favor! ¿qué me quieren hacer?, aaah! Ortega me sujetó por los hombros, forzándome a quedar agachada. Cuando abrí los ojos, tenía un palote en mi cara y el cabrón me decía:
    
    ¡Mámame! ¡mámame la verga perrita! ¡aah! Sin resistirme, mucho, abrí la boquita para que ese hijo de su chingada madre me jodiera por la boca.
    
    Me aventó toda su leche por la garganta y se salió. Creí que habrían terminado. Pero no, solo se cambiaron de lugar. Ahora era Ortega el que me estaba jodiendo la chucha.
    
    Reclamé, me hacía a un lado y otro. Pero aprovechando mis reclamos, Martínez me metió la vergota entre los labios, y poco después en otro intento, ya tenía la cabezota metida. Dejé de gritar, ya no podía, la tuve que aguantar, sentí que no tenía escape, y abrí la boquita, para que toda descoyuntada entrara, no toda, algo como la mitad, y la sentía hasta la garganta. Y así ese par de malvados me dieron verga por un ratote, cambiándose de lugar varias veces hasta que se les dio su chingada gana.
    
    Les imploraba:
    
    ¡por favor no se vengan adentro, me van a dejar panzona, aaah, no por faaa… gghhh!
    
    No pude terminar… el de adelante empezó a vaciarse obligándome a tragar su lefa, ...
«1234...»