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El buen párroco
Fecha: 18/09/2024, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... Walhalla de placer que recordando su bacanal con la madre abadesa y sus neófitas se fue dentro de la Juana, que no era recipiente suficiente para tanto caldo para disgusto de la inseminada, y el regusto del insemimador de parroquianas y beatas. Estaba ya saliendo de la Juana Don Salustiaano, cuando está echo mano al badajo y enfiló el cabezón, y se lo puso como al rey de turno, a punto caramelo para que le taladrase el ojete, pues ya su difunto marido le había hecho conocer tales mieles, y aunque en alguna ocasión invito a algún vecino a tenerlo engrasado, estos tan pacatos como pueblerinos salieron por pies, y ahora había llegado el momento de dejarse encañonar por un vástago, no en la longitud que también pues un cañoto de 20 centímetros ya era polla más que suficiente, pero lo importante no era dejarse mamporrear por un tallo de esa longitud sino por el calibre, cuya cabeza sentía entrar y salir, y que también había sentido al inundar su buen coño, tan deseosa estaba de una buena estaca, pues el sable de su sobrino estaba bien para un revolcón del cual no sabía si la tenía dentro o fuera cunado se corría pese a su largura, a sus años ...
... quería más una buen un buen pepino que una zanahoria. La borrega mayor del reino, se sentó ahora en el sillón, levantó las piernazas puso al cura de rodillas y le puso las pernas cruzadas sobre su coronada cabeza, y le hizo comerse el ave maría que Juana tenía entre las piernas, con pelos y salsa sorbió el buen cura mientras la madama conducía los gordonzuelos dedos de D. Salustiano, el cura, para que entrarán por su culo y chocho, para de este modo despertar a su buen badajillo que el cura a diferencia de otros amantes que al veer la pequeña estaca crecer y sobresalir, echaban a correr. El buen cura tal cosa debió subirle el ánimo, pues tras trasegárselo hasta la extenuación a la Juana, tiro la sotana a tomar por culo e invitó a la borrega a seguir los cánticos de la jodienda en la cama, pues había pólvora para un rato y máxime cuando la Juana le dijo que tenía un elixir de los jodedores, y que si se portaba bien y la dejaba tan satisfecha como reina del harén tendría a sus pies y para el delite de su buena polla un buen rebaño de deseosas ovejas merinas, en sus trabajos dependía. Y ya saben a buen jodedor pocas palabras bastan.