1. La perversión de mi suegro


    Fecha: 03/11/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... a sus órdenes déspotas. Ya se había metido con mis bikinis en un par de ocasiones insinuándome que eran demasiados descocados. Claro está, yo no la hice ni puñetero caso, además, tenía a Roberto, mi suegro, que me apoyaba aunque nunca en su presencia.
    
    Esa tercera mañana de vacaciones lucía el sol esplendorosamente y la señora, como era costumbre desde el primer día, decidió que había que ir a la playa desde primera hora. Su obsesión por poner morena su decrépita piel era bochornosa, bueno, quizás me he pasado, tampoco estaba tan decrépita, simplemente con alguna arruga por falta de carne. Yo me negué con la mejor de mis sonrisas aludiendo que me dolía algo la cabeza y que me quedaría en la piscina a la sombra. Tampoco quería calentar el ambiente expresando lo que pensaba. Para mi sorpresa, mi suegro también se negó, pero de una manera más sutil. Él es ejecutivo de una multinacional y suele trabajar a cualquier hora y en cualquier sitio, y aludió a que tenía que ver unos datos y contestar unos emails, y que después se acercaría a la playa.
    
    Mi suegra torció el morro, pero sin perder su altanería, y se fue con su servil hijo sin perder la sonrisa cínica que solía llevar dibujada en su cara.
    
    Me salí a la piscina por la puerta del salón y me quité la camiseta larga que llevaba encima del bikini, un bikini de color amarillo, que sé que amargaba la vista de mi suegra, pero también noté que le complacía a mi suegro. Me puse las gafas de sol y tendí mi cuerpo boca abajo ...
    ... sobre una toalla que había extendido sobre el césped bajo la fresca sombra de un frondoso castaño cercano a la piscina. A los pocos minutos apareció mi suegro, con un bañador tipo bóxer y una camiseta.
    
    - Qué, buscando escusas para no ir a la playa? Le pregunté con media sonrisa.
    
    - Bueno, no me gusta alterar a Ana!
    
    - Ya veo que a ninguno de los dos os gusta! Le contesté refiriéndome a Javier.
    
    - Ella es así, le gusta manejar la situación!
    
    Por las palabras sumisas de Roberto no sabía si seguir dándole caña o callarme. Finalmente decidí sondear por otros flancos.
    
    - Te casaste enamorado? Fue mi pregunta casi directa a la yugular.
    
    - Si, claro! Aunque ese tipo de amor solo dura un tiempo!
    
    - Entonces, ya no lo estás?
    
    - Ahora es diferente. Con los años todo cambia!
    
    Había girado mi cuerpo poniéndome de lado para mirarle. Él se había sentado en una silla, de las cuatro que había rodeando una mesa redonda de jardín, tomándose un café. Noté como miraba mi cuerpo, supongo que con lo delgada que estaba Ana no estaba acostumbrado a ver tanta carne. Mi mente estaba rabiosa y volví a atacar de forma más directa.
    
    - Y el sexo, también ha cambiado?
    
    - A qué te refieres?
    
    - Bueno, supongo que tendríais más actividad al principio de casados!
    
    Ahora su respuesta fue más hábil y acabó poniéndome en una tesitura.
    
    - Claro, supongo que como Javier y tú ahora!
    
    - Pues no sé si tenemos una gran actividad para estar recién casados!
    
    - Que pasa, no van las cosas ...
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