-
¿Qué no haría una madre por su hijo? (Parte 2)
Fecha: 12/12/2024, Categorías: Incesto Autor: AntonioEspnsa, Fuente: CuentoRelatos
Al día siguiente, y sin más demora, fui a ver a las personas interesadas en rentar mi casa. Era un matrimonio que yo conocía de toda la vida, y cuya hija se acababa de mudar con su marido al pueblo y necesitaban un espacio más grande para su familia. Para mi suerte, me dijeron que podían mudarse cuanto antes, así que empecé a empacar mis cosas y el resto lo dejaría para los inquilinos. Llamé a mi hijo para decirle que los nuevos inquilinos se mudarían en una semana y que yo llegaría al día siguiente. Mi hijo se alegró y me dijo que le avisara cuando llegara para ir a recogerme a la estación. Así, después de una larga semana, llegué a la ciudad y Betito fue por mí. ¡Me sentía tan entusiasmada y no cabía de la emoción! Había ido muchas veces a ver a mi hijo, pero esta vez se sentía diferente, pues se sentía como el inicio de una nueva vida, donde estaría cerca de la persona que más amaba y me haría compañía. Al llegar a su departamento, Alberto me dijo: -Mamá, lleva tus cosas a mi habitación. Vas a dormir ahí y yo dormiré en la cama plegable. -No, mi amor. De ninguna manera. Yo ya he dormido ahí y estoy acostumbrada, no quiero sacarte de tu recámara. -No es ninguna molestia, mami. Yo ya acondicioné mi habitación estos días para que pudieras meter tus cosas y puedas dormir en mi cama, es mucho más cómoda. -Pero Alberto… -Insisto, ma. Voy a preparar la cama para instalarme ahí. Alberto fue muy tajante y no insistí más, aunque no me sentía cómoda con ...
... la idea de invadir su espacio y que me viera como una carga. Instalé mis pocas pertenencias en su habitación y más tarde cenamos en casa. Durante la cena, Alberto me volvió a insistir que no me preocupara por él. -En serio ma, no hay problema. Lo último que quiero es que duermas incómoda en la cama plegable. Yo puedo aguantar. Para mí no es problema. Quiero que te sientas lo más cómodamente posible aquí. -Gracias mi niño, me da mucho gusto estar aquí y de nuevo contigo. No sabes lo sola que me sentía en el pueblo. -Lo sé mami, a mí también me da gusto que estés aquí. Terminando de cenar, Alberto me dio un beso y se fue a dormir, y poco después hice lo mismo. Al día siguiente, cuando desperté, Alberto ya se había ido a trabajar. Como no quería ser una carga ni verme como una inútil, me puse a hacer el quehacer. Primero lavé los trastes de la cena de anoche y posteriormente me dirigí al cuarto de lavado. Ahí encontré un montón de ropa sucia de mi hijo, que decidí lavar para que la tuviera limpia cuando llegara. Entre su ropa sucia había varios calzoncillos con manchas blancas, que al acercar a mi nariz, confirmé que eran de semen. Me sentía tan sucia y llena de vergüenza haciendo eso que me puse colorada. Entendía que los hombres pudieran tener erecciones y secreciones, pero al mismo tiempo me sentí cachonda al volver a tener contacto con esos aromas tras muchos años de no tener contacto con un hombre. Era un sentimiento muy extraño que rápidamente traté de ...