1. ¿Qué no haría una madre por su hijo? (Parte 2)


    Fecha: 12/12/2024, Categorías: Incesto Autor: AntonioEspnsa, Fuente: CuentoRelatos

    ... caderas. Después apoyé mi cabeza sobre su pecho y él me acercó a su cuerpo.
    
    -Justo así lo hacía tu padre. Me haces recordarlo mucho.
    
    -¿Sí, mami? Pues ahora yo estoy aquí y puedo bailar contigo tanto como quieras.
    
    -Gracias Betito, eres muy dulce, le dije, dándole un beso rápido en la mejilla.
    
    El instructor, al ver que aprendíamos rápido, nos puso una rutina de salsa más difícil, con la que Alberto no pudo seguir el paso. Al intentar hacer un giro pisé a mi hijo en el pie y con eso dejamos de practicar.
    
    -¡Hijo, lo siento mucho!
    
    Alberto, con gesto de dolor, respondió:
    
    -No te preocupes ma, fue mi culpa. Sabía que no podía ir más rápido en la primera clase.
    
    Después de ese incidente nos fuimos a casa. Yo me seguía sintiendo culpable por presionar a Alberto a bailar, así que al llegar le propuse algo.
    
    -Hijo, déjame ver tu pie. No vayas a estar muy lastimado.
    
    -Estoy bien, mamá. Sólo duele un poco.
    
    -Insisto, cariño. Fue mi culpa. Siéntate en el sillón. Te voy a revisar.
    
    Alberto se sentó y apoyó su pie en un taburete. Le quité sus zapatos y calcetines y vi su pie. Estaba rojo e inflamado.
    
    -¡Mira nada más cómo te puse el pie! Es todo mi culpa.
    
    -No es para tanto, mami. Luego se baja la inflamación.
    
    Tomé un poco de aceite y empecé a darle un rico masaje ...
    ... en el pie. Alberto cerró sus ojos y apoyó su cabeza en el sillón. Dio un gran suspiro y no dijo nada más.
    
    -¿Se siente mejor?
    
    -Sí, ma. Lo haces bien.
    
    -Ahora para estar parejos lo haré en tu otro pie. Vamos, súbelo.
    
    Alberto apoyó su segundo pie en el taburete y le quité sus zapatos y calcetines, y procedí a darle un largo masaje en sus grandes pies. Al finalizar el masaje les di un gran beso.
    
    -Esto es para que alivie más rápido, le dije.
    
    Alberto dijo:
    
    -Vaya mamá, no sabía que dieras buenos masajes, mis pies se sienten mucho más descansados ahora. El baile sí que cansa.
    
    -Bueno Betito, fue mi culpa, así que es lo menos que podía hacer.
    
    -Gracias mamita. Dijo Alberto, dándome un beso en la mejilla y un abrazo. Volveremos a esa academia a seguir practicando. Buenas noches. Me dijo al oído.
    
    -Buenas noches, mi amor. Gracias por aceptar ir conmigo.
    
    Esa noche me fui a dormir contenta. Me sentía cada vez más cerca de mi hijo y poco a poco iba descubriendo todo lo que sería capaz de hacer por él. Después de ese masaje me sentí más convencida y determinada a hacer lo que fuera por tenerlo a gusto, y al mismo tiempo, por explorar mi propia sexualidad y dejarme llevar.
    
    Me muero por contarles cómo fueron dándose las cosas después.
    
    Estén pendientes…
    
    Continuará. 
«123»