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¿Qué no haría una madre por su hijo? (Parte 2)
Fecha: 12/12/2024, Categorías: Incesto Autor: AntonioEspnsa, Fuente: CuentoRelatos
... minimizar y de bloquear. Al terminar de lavar, me dispuse a preparar la comida preferida de Alberto para sorprenderlo al llegar del trabajo. -¡Hola, mi amor! ¿Cómo te fue en el trabajo? -Hola, mami. Muy bien, algo cansado. -No te preocupes, ya te preparé tu comida favorita, así que cámbiate y ven a cenar. Oh, y también lavé tu ropa y aquí está, limpia y seca. -¡Pero mami, no te hubieras molestado! No era necesario que hicieras todo eso. No te mudaste aquí para trabajar. -No es ninguna molestia Betito, no voy a estar aquí todo el día como inútil haciendo nada, mejor siéntate que ahorita te sirvo. Comimos placenteramente mientras Alberto me comentaba lo que hizo en su trabajo. Más tarde nos fuimos a acostar, cada quien en su cama. En la noche, antes de dormir, no pude evitar volver a recordar lo que había sucedido en la mañana. Me sentía tan culpable y confundida, pero al mismo tiempo tan curiosa de explorar ese lado de mi sexualidad que había estado escondido por muchos años desde la muerte de mi marido. Pasaron varios días y yo traté de reprimir esos pensamientos, al ver que mi hijo estaba de mejor humor al tenerme ahí con él. Asimismo estaba determinada en levantar sus ánimos, y en una visita al mercado, vi un anuncio en la calle sobre unas clases de baile. Pensé que esa era una buena forma de que saliera, conociera más personas y se distrajera de su rutina, y de igual manera me serviría a mí también. En la cena le comenté lo que había ...
... visto. -¿Clases de baile? Dijo mi hijo con un tono de sorpresa. ¡Pero soy malísimo! Sabes que no tengo ritmo. -Pero para eso son las clases, mi amor. Nos van a enseñar cómo bailar. -No estoy seguro, sé que tengo dos pies izquierdos y no quiero hacer el ridículo. -Vamos Betito. Me haría mucha ilusión volver a bailar. Tu papá era buen bailador y seguido me llevaba a bailar. Lo hacía muy bien porque yo le enseñé. -¿En serio? -¡Claro! Lo más seguro es que tú también seas un buen bailador, sólo que no lo sabes porque no lo has hecho, pero déjame enseñarte. -Está bien, pero sólo porque papá lo hacía también. Vamos la próxima semana. -Gracias, hijo. Ya verás qué bien la pasaremos. La próxima semana llegamos al salón de baile, el cual, para mi sorpresa, estaba llena de personas mayores, y todos eran pareja. Mi hijo era el hombre más joven y guapo del grupo, así que llamó la atención de las demás mujeres. Nos presentamos con el instructor y él nos presentó al grupo. Como mi hijo dijo que era principiante, el instructor nos dio unos pasos sencillos de danzón para empezar. Primero tomé a Alberto de las manos y él me acercó a su cuerpo, y poco a poco empezamos a movernos. -Este paso es fácil, dijo mi hijo. -Te lo dije, pero no me creías. Tienes que empezar por lo más sencillo. -Esto sí lo puedo hacer jeje. Después de un rato haciendo el mismo paso, tomé la iniciativa de cambiar. Puse mis brazos sobre sus hombros y le dije que pusiera las suyas sobre mis ...