1. Como una madre, como una amante


    Fecha: 27/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio, Fuente: CuentoRelatos

    Desde que tengo uso de razón Marina fue siempre como una madre para mí. Se casó con mi padre cuando yo tenía dos años (ahora tengo 26) y pocos recuerdos de la vida en la que no aparezca Marina o no haya tenido participación. El morbo de que en realidad no era mi madre me permitía darme licencias que tal vez no me hubiese permitido, como mirarle el culo y las tetas o decirle algún que otro piropo de vez en cuando.
    
    Cuando se casó con mi padre, hace 24, tenía 22 años. Y a los 46 es una terrible hembra que sigue despertando suspiros cada vez que luce sus hermosas tetas con escotes provocativos o se pone esas calzas diminutas para hacer gimnasia. Es medianamente alta y tiene unos muslos pronunciados y una cintura fina que hace que todo lo que se ponga le quede bien. Siempre fue una mujer sexy y siempre me despertó algún tipo de curiosidad su performance en la cama o sus niveles de calentura.
    
    Tiene una relación cordial con mi padre, pero se notaba desde hace años que no se prestaban mucha atención. Con Marina mi relación cambió sustancialmente cuando una vez abrió sin golpear la puerta del baño y me sorprendió en plena paja, con la pija a pleno y oliendo una de sus bombachas. Abrió la puerta intempestivamente y se quedó congelada mirándome el miembro mientras mi mano todavía subía y bajaba. La tenía durísima y a punto de explotar. Me pidió disculpas por no tocar la puerta y se fue sin dejar de sacar la mirada de mi miembro que seguía erguido y con todas las venas marcadas. ...
    ... En pocas palabras me cortó el polvo y lo que más vergüenza me dio no fue que no dejara de mirarme la pija si no que me sorprendiera con su tanga diminuta en mis narices. Nunca olvidaré ese perfume suave que Marina regaba por la casa en todo momento.
    
    Después de ese episodio desafortunado cambió el trato entre ambos. Creo que por primera vez se dio cuenta que más que niño que había criado me había convertido en un hombre que se calentaba con su cuerpo y quería cogérsela. Sus tetas me volvían loco, las tenía paradas y generalmente no usaba corpiño. Solía andar con el ombligo al aire, tangas diminutas y calzas clavadas en el orto que se lo dejaban paradito, como para darle palmadas. Noté también varias veces que cuando volvía de entrenar me miraba el bulto, empecé a calentarme con la idea de darle pija pero sabía que tenía que esperar el momento indicado.
    
    Mi padre es un fanático del trabajo, suele irse muy temprano en las mañanas y volver para la hora de la cena. Muchos sábados se muda a su estudio o se la pasa el día entero con sus torneos de golf. Marina al principio lo acompañaba, pero con los años cada uno hacía su vida los fines de semana. Marina es traumatóloga, pero unca trabajó los fines de semana. Yo siempre pensé que los dos tenían algún tipo de trampa o vida paralela porque parecían ignorarse cuando estaban en casa.
    
    Durante las largas ausencias de mi padre en casa, esas extensas horas de soledad con Marina aproveché para ir tratando de ganarme su confianza. Le ...
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