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Como una madre, como una amante
Fecha: 27/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio, Fuente: CuentoRelatos
... estaba con los pantalones de fútbol que son bastante sueltos y nada abajo. Tenía una erección pronunciada imposible de disimular, pero no me importó nada. Sentí otra vez que Marina le clavaba la mirada mi pija y eso me la ponía más dura. Trajo dos toallas grandes, una la enrolló y la puso en el vértice de la camilla que tenía como un agujero para la cara y la otra me la pasó. “Sacate todo que la crema mancha y esperame que ya vuelvo”, me dijo todavía con la toalla entre sus dedos y sus ojos mirando mi miembro duro a través del pantalón. No dije ni una palabra, me saqué el pantaloncito de fútbol y lo dejé tirado al lado de la camilla. Acomodé la pija para el lado de las piernas porque de otra manera era imposible acostarme boca abajo con semejante erección. Me tapé culo con la toalla y me acosté boca abajo a esperar que volviera. Pasaron varios minutos que me parecieron una eternidad, pero la pija seguía hinchada, casi sobresaliendo por la toalla hacia abajo. Estaba muy caliente y con la sensación de que se me iba a dar con una mujer hermosa y experimentada. “Disculpá la demora bebé, me pegué una ducha para estar más fresca”, me disparó pero no me animé a levantar la mirada. Tenía una bata de toalla apenas abrochada con un cinturón casi suelto. Cuando pasó por adelante mío, siempre con las yemas de sus dedos sobre mi espalda, advertí que tampoco se había puesto bombacha. La pija me latía de la calentura y Marina comenzó a tirarme aceite por la espalda y a darme unos ...
... masajes increíbles que me aflojaron todas las contracturas. Estuvo media hora alternando caricias y masajes un poco más duros, en algunos momentos con sus codos. Yo seguía muy caliente y ella se dio cuenta porque en un momento tuve que moverme para que la pija dejara de hacer presión sobre la camilla. Se inclinó y casi susurrando me dijo al oído. “Vamos a ver ahora las contracturas de abajo, que parecen más severas”, y me apoyó sus dos tetas como para que las sintiera. Hizo un pequeño ir y venir con sus hombros que hicieron que se notara cómo se deslizaban sus pezones erectos. No tan erectos como mi pija, que a esa altura ya estaba a punto de explotar. Empezó a hacerme masajes en los pies, con sus manos iba y volvía por los muslos y las pantorrillas una y otra vez. Sus dedos cada vez se acercaban más a mi entre pierna y cuando aceleraba los movimientos circulares en mis músculos sus manos rozaban mi miembro y mis testículos. A medida que iba subiendo el contacto era permanente y a veces demoraba en sacarlas de mi entrepierna sintiendo mi pija al palo. Fueron otros 20 minutos intensos. Se subió a la camilla y cuando se sentó sobre mis pantorrillas para impulsarse en los masajes pude sentir que tenía la rajita hirviendo y modada. Se quedó sentada un rato más y era un ardor dulce. Tenía ganas de darme vuelta y sentarla arriba de mi pija. Agarrarla de las nalgas y hacerla subir y bajar por mi verga hasta dejarla clavada contra mis huevos. Pero seguí esperando que fuera ella ...