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Como una madre, como una amante
Fecha: 27/12/2024, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio, Fuente: CuentoRelatos
... no quedaba nada. Sacaba su cabeza suavemente succionando para exprimirla y cuando entendió que no quedaban rastros de semen en mi pija se abalanzó sobre mi pelvis y con su lengua levantó toda la leche que se le había escapado cuando le llené la boca. “Me calienta tu leche”, dijo y siguió tomando la leche derramada como gatita hambrienta. Mi pija seguía erecta, Marina gemía y sonreía con su cabeza apoyada en mi estómago. “Que delicia y sigue dura, creo que te voy a tener que coger Martincito”. Giró sobre si misma sobre la camilla y me puso su rosadita concha frente a mis narices. Tenía un olor dulce y el un culo hermoso. Primero le comí el culo, le metí la lengua hasta donde pude y marina hizo presión para que entrara. Se lo comí con la lengua y jugué con mis dedos mientras bajaba a su concha empapada. Cuando le enterraba los dedos en el orto se retorcía y apretaba mi pija con más fuerza. La pajeaba con ganas y con maestría. Me la acariciaba como si supiera lo que me daba placer de antemano. “Este va a ser tu secreto con mami”, me dijo y girando otra vez en la camilla quedó con mi miembro apuntando a su culo y sus tetas hermosas casi en mi cara. Le comí los pezones y se las sobé un buen rato. Marina se ponía más puta cuando le chupaba los pezones o se los pellizcaba con los dientes. Agarró mi pija y se la acomodó frente a su flor rosada y dilatada. Con un movimiento firme hizo que entrara sin resistencia y su culo se acomodara a mi pija gorda. De a poco fue metiéndosela ...
... hasta que sintió que sólo faltaban los huevos. Gemía suavemente evitando los gritos. Le gustaba mucho que le rompieran el culo pero asumían que era su hijo el que le estaba haciendo l culo en la misma habitación en la que cogía con mi padre. Cuando sintió que el ano estaba listo empezó a subir y bajar por mi pija. Se acomodó en cuclillas y la pija se le clavó aún más en el agujero diminuto. “Rompémelo todo bebé, rómpele el culo a tu puta mamita”, me rogó clavándome las uñas en loz brazos y mientras subía y bajaba a toda velocidad. Subía y bajaba y genía y se acariciaba las tetas y se mordía los pezones. La incliné de manera de que sus tetas quedaran y a la altura de mi boca y se las volví a sobar con ganas, con mi pija enterrada en su espectacular culo y haciéndola gozar como una perra. Le lamí los pezones y eso y la volvió loca y cuando me los volví a comer se desplomó sobre mi pija con un gemido fuerte y duradero y contracciones que me apretaban eléctricamente la pija. Estaba acabando, era una leona en reposo con mi mástil incrustado hasta el fondo de su culo. A Marina le temblaban las piernas, pero estaba sonriente y complacida. Por primera vez me comió la boca con un beso profundo de lengua. Me seguía besando y masturbando parada al lado de la camilla. Me agarró de la mano haciendo caricias pendulares en mi palma y me invitó a la cama. En realidad, se puso en cuatro en el costado que daba hacia la camilla, con el culo parado y esos labios carnosos que seguían derramado ...