1. Mi hermanastra


    Fecha: 18/01/2025, Categorías: Incesto Autor: stellafox, Fuente: RelatosEróticos

    ... sintiera.
    
    —Mira lo que haces conmigo, Ellie…
    
    Le susurré al oído y la sentí contener el aliento. Acaricié su cuello, ejerciendo una suave presión para que lo dejara expuesto ante mí. La besé justo ahí, mientras una de mis manos se posaba en su bajo vientre y la otra se perdía en el interior de su lencería, descubriendo la deliciosa humedad que había provocado en ella. Mi dedo se sumergió en el interior de sus labios, acariciando con dulzura la piel empapada y caliente, ejerciendo una presión suave en su clítoris hinchado que hizo que le fallaran las piernas ante aquella caricia inesperada.
    
    —Jason —gimió y yo la sujeté más fuerte contra mí.
    
    La acaricié por fuera, empapando sus labios, para después volver a perderme entre estos acariciándola desde su entrada hasta el clítoris y vuelta. La sentía cada vez más húmeda y agitada, contoneándose contra mi cuerpo hasta volverme loco. No podía aguantar más esa situación, así que cuando dos de mis dedos volvieron a acariciarla de forma descendente ejercí presión en su entrada para hundirme en ella.
    
    Pero no pude. Sentí la tensión de su cuerpo de inmediato y me detuve sin saber cómo proseguir.
    
    —¿Eres virgen?
    
    La pregunta escapó de mis labios sin ningún cuidado y pareció de romper el hechizo en Ellie. En los dos. Ella se deshizo de mi agarre y yo la dejé escapar, observando cómo me enfrentaba, completamente avergonzada mientras se bajaba la falda de su vestido y se subía ...
    ... los tirantes a toda prisa antes de que se le saliera una teta.
    
    —¿Y qué?
    
    —¿Llevas saliendo con Brad medio año y no habéis follado? Que me parece bien, pero me extraña que no hayáis hecho nada.
    
    —Cállate, Jason.
    
    La mezcla de vergüenza, arrepentimiento y excitación en Ellie era un caos precioso. El pelo alborotado, las mejillas completamente rojas y la respiración agitada, por no hablar de lo alterada que parecía de repente al darse cuenta de lo que acababa de pasar entre nosotros.
    
    —No ha pasado nada porque yo no he querido.
    
    —¿Ibas a dejar que pasara conmigo?
    
    —No.
    
    Se apresuró a responder, antes de darse la vuelta para marcharse, pero la retuve cogiéndola de la mano.
    
    —Ellie, por favor, no te enfades. No te vayas.
    
    —Obviamente no me voy a quedar aquí contigo.
    
    —¿Y lo que ha pasado qué?
    
    Me miró a los ojos fijamente, más seria de lo que la había visto en mucho tiempo.
    
    —Aquí no ha pasado nada, ¿vale? Tú y yo nunca…
    
    —Pero sí que ha pasado, Ellie. Joder.
    
    —Pues no va a repetirse, ¿vale?
    
    Esas fueron sus últimas palabras antes de salir por la puerta y dejarme completamente solo. Me sentía como un idiota por haberme dejado llevar de esa manera con ella. Las cosas ya estaban mal entre nosotros, ¿lo había estropeado todo aún más?
    
    Sus últimas palabras se repetían en bucle en mi mente. Cuando me dijo que lo que había pasado no iba a repetirse yo la creí, pero sí que se repitió. Joder si se repitió. 
«123»