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Maribel, mi cuñada ideal
Fecha: 30/01/2025, Categorías: Incesto Autor: eedwon, Fuente: CuentoRelatos
Mi siguiente historia tiene que ver con mi cuñada y ciertas necesidades familiares. Como sabrán, este 2020 es un año en el que el coronavirus secuestró gran parte de las actividades humanas: escuelas, trabajos, diversión y demás, por lo que debido a esto varias personas se vieron afectadas ante la clausura de ciertas actividades por parte del gobierno. Mi cuñada es una de esas personas que el coronavirus repercutió en gran medida su vida familiar pero antes de decirles el por qué, les describo mejor a Maribel, ella tiene 40 años cuyo cuerpo no lo refleja: es chaparrita, de piel morena, ojos cafés y una cabellera pelirroja, obviamente no natural. Su cuerpo en cambio sí que lo era, tiene unas tetas de buen tamaño, no en exageración, pero lo suficiente como para entretenerte un buen rato y su culo ni se diga, está bien paradito, durito con unas piernas bien marcadas ya que en su juventud hacia mucho ejercicio. Realmente me ponía loco cada vez que la veía, aunque pocas veces se daba el lujo de presumir ese cuerpecito porque su esposo no la dejaba vestirse bien. Cierto día recibí un mensaje en mi celular, era mi cuñada, el mensaje decía -Hola Sam, quisiera pedirte un favor, pero necesito decírtelo en persona. ¿Crees que puedas venir a mi casa un día de estos? Al leer su mensaje me quedé pensando cuál sería ese favor. Era muy raro que mi cuñada me pidiera favores, así que solo le contesté que sí. Acordé de visitarla el día viernes ya que era día festivo por lo ...
... que no trabajaría. Así llegó el día viernes, temprano por la mañana me dirigí en mi coche a la casa de Maribel. Toqué el timbre y fui recibido por ella, al parecer su hija no se encontraba. -Hola cuñadito, pásale. -Hola Mari – la saludé dándole un beso en la mejilla. - ¿Gustas algo de beber? – me preguntó - Agua está bien. Para esa mañana Mari vestía una blusa escotada de tirantes color rojo sin brasier ya que no se notaban los tirantes. Un short azul de mezclilla deshilachado, lo que permitía ver muy bien esas torneadas piernas. Mari regresó con un vaso con agua y al agacharse para darme el vaso pude ver su escote de más cerca. Ella se sentó frente a mí en un sillón, se cruzó de piernas para después ponerse a revisar su celular, mientras que yo tomaba mi agua, pero sin dejar de ver esas piernas que me estaban poniendo mal. - ¿Y Betsy? – le pregunté - No está. Salió a casa de su prima Clara para hacer una tarea. - Ha mira. ¿Y cómo va en la universidad? - Pues bien, le va echando ganas la nena- así le decía mi cuñada a su hija. - Que bueno, está bien que siga con sus estudios- referí. - Pues ya que estás tocando el tema de la escuela, hay algo de eso que tiene que ver con el favor que necesito. - Dime, te escucho- cambié mi semblante para mostrar interés en lo que me diría. - Ya vez que por lo del coronavirus estuvieron tomando clases por internet. - Sí, así es. - Pues la nena tomaba sus clases con la computadora que le había ...