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Maribel, mi cuñada ideal
Fecha: 30/01/2025, Categorías: Incesto Autor: eedwon, Fuente: CuentoRelatos
... que estas… pero bueno, mejor le corto aquí porque si no, no dejaría de decirte lo bien que te ves. Fue así que nos dispusimos a salir. Al llegar a mi coche le abrí la puerta como todo buen caballero, Mari al momento de subir, abrió sus piernas para poder sentarse, mostrando ante mí su ropa interior que era de color negro. Ya dentro del vehículo Mari se encontraba con las piernas cruzadas, mientras que su falda se había corrido más arriba, por lo que aprovechaba cada cierto tiempo para vérselas sin que ella se diera cuenta. Al llegar al centro comercial, solo observaba como algunos hombres se le quedaban viendo a Mari, y es que no era para más, se veía rebuenísima mi cuñada. Ya en el área de electrónica estuvimos mirando las computadoras, hasta que por fin elegimos una. Esa computadora, al pagarla al contado, traía como regalo una mochila y un par de audífonos, así que Mari estaba más que contenta. De regreso a casa de mi cuñada, nos topamos con un tráfico debido a un accidente, por lo que Mari se quedó dormida en ese trayecto. Al mirarla ella tenía sus piernas un poco abiertas, vi que su falda se le había subido, casi llegando al triangulito de su ropa interior, mientras que el tirante izquierdo de su blusa se había descolgado de su hombro y que junto con el cinturón de seguridad que le quedaba a mitad de sus tetas hacia que su teta izquierda se viera demás, por lo que no pude evitar el comenzar a sobar mi verga. En eso estaba cuando un movimiento de Mari, que me ...
... asustó, provocó que ella resbalara del asiento provocando que su falda se arrollara más arriba, dejándome ver ahora sí su triangulito cubierto por su ropa interior. Estaba que explotaba, pero no podía hacerlo a mi antojo, manejando y sobando mi bulto. De forma repentina Mari se despertó, ya estábamos próximos a llegar a su casa - Perdón, me quedé dormida – se disculpó mientras se acomodaba mejor en el asiento y bajaba su falda. -No te preocupes, ya vamos llegando. Entramos a su casa y Mari de dos movimientos se quitó sus tenis, quedando descalza, mientras que yo dejaba la computadora y accesorios en el comedor. Ella se dirigió a su refrigerador y comenzó a beber agua, deslizándose una gota sobre su cuello, perdiéndose entre sus tetas. - Pues bien, ya llegamos- me dijo- Ahora lo bueno, cómo vamos a quedar con los pagos. - Tranquila Mari, eso lo podemos platicar con más calma, no me urge el dinero. - Ya lo sé, pero quiero que ya quedemos en eso, así le platico a Sergio para que vaya consiguiendo el dinero. - Está bien. ¿Cómo se te hace más fácil?, yo acepto cualquier forma de pago. - ¿Cómo que cualquier forma de pagó? – refirió ella con cara de duda. - Si, acepto pago en efectivo, transferencia, cheque, o cualquier otra forma, aunque no sea dinero- le sugerí. Para esto, me paré y me coloqué en la parte detrás de la silla en la que Mari estaba, comenzando a acariciarle los hombros y su cabello. Ella se quedó quieta, mientras yo le decía que: - ...