1. Maribel, mi cuñada ideal


    Fecha: 30/01/2025, Categorías: Incesto Autor: eedwon, Fuente: CuentoRelatos

    ... Sabes que no necesito el dinero, no me urge. Pero puedes pagar tu deuda de otra forma.
    
    A la vez que mis manos bajaban los tirantes de su blusa para dejarle libres sus hombros. Mari notó mis intenciones así que se levantó de la silla y comenzó a decir:
    
    -¿Pero qué haces?, ¿acaso quieres que te pague con cuerpo?
    
    - Pues tú lo has dicho
    
    - Estás loco, eres mi cuñado y no pretendo pagarte de esa forma.
    
    Mari comenzó a caminar hacia atrás, tratando de alejarse de mí, pero yo la fui siguiendo hasta acorralarla contra la pared. Ahí, la agarré de la cintura y la jalé hacia mí, quedamos los dos bien pegados, yo con la intención de que sintiera mi verga sobre ella. Mari comenzó a forcejear con mis manos, quitándolas de su cintura, pero rápidamente yo volvía a colocarlas ahí, y nuevamente la acorralé contra la pared.
    
    - Déjame Sam. Esto no tiene por qué ser así. Yo te la voy a pagar con dinero. No con lo que tú quieres.
    
    - ¿Estás segura de eso Mari?- volteándola contra la pared- Ambos podemos sacar provecho de esto, piénsalo por un momento, puedes decirle a Sergio lo del dinero, y cuando te lo entregue puedes quedártelo. Sabes que lo necesitas, con ese dinero puedes comprarte algo o ocuparlo para otra cosa para tu casa o Betsy, ¿cómo ves?
    
    Mari ya no forcejeaba, ni hacía el intento por soltarse, mientras yo aproveché para pegarme a ella, restregándole mi bulto y dándole besos en el cuello. Desde esa posición podía ver sus tetas así que comencé a acariciárselos y ...
    ... apretárselos por encima de su blusa.
    
    Ahora la volví a girar, quedando frente a frente. Mari tenía la cara roja pero no decía nada hasta que su boca se abrió.
    
    -Pero y si Sergio se da cuenta o mi hermana, no podría soportarlo.
    
    - No te preocupes, todo saldrá bien.
    
    Acto seguido, bajé mis manos para después irlas subiendo por sus piernas, levantándole la falta, dejando a mi vista su panty negro con encajes en los bordes, la cual le llegaba a media nalga. Esto me prendió más así que comencé a besarla y acariciarla por todo el cuerpo, mis manos parecían pulpo queriendo abarcar todo. Mari respondía a mis caricias, ella se dejaba hacer todo sin decir palabra alguna.
    
    - Espera, vamos a una habitación. – llevándome de la mano hasta el cuarto de Betsy, es el que más cerca nos quedaba.
    
    Una vez ahí dentro, Mari se quitó su falda, quedándose con la blusa, pero con los tirantes fuera de sus brazos y su panty. Mientras que yo hacía lo mismo hasta quedarme solamente con mi bóxer. Los dos ahí parados comenzamos a acariciarnos y besarnos, ella después bajó su mano y comenzó a acariciar mi bulto por lo que yo hice lo mismo, notando que su panty estaba totalmente mojado, tanto que sus jugos se desbordaban por el interior de sus piernas, así que decidí a avanzar, la recosté sobre la cama y comencé a bajarle su panty, Mari se tapó la cara con sus manos y al momento de sentirse despojada de su prenda, hizo por taparse su vagina, por lo que le dije al oído que no se preocupara, que me dejara ...
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