1. El bautizo campestre (Día 4): El desayuno


    Fecha: 22/02/2025, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos

    El día anterior había sido de antología y éste que iniciaba prometía aún más... Andrea descubrió que no solo le gusta que la miren, sino que también ser el objeto de deseo de todos los que ella deseara así lo fuera.
    
    I
    
    Al despertar, Andrea, en cucharita y dándome la espalda, aún dormía. Enrique y Mario, sentados en la cama de éste último, la miraban embelesados. Sus hermosas tetas podían verse sin problemas a través de la delgada y transparente tela del minúsculo y sexy baby doll que tenía puesto. Al estirarme la destapé completamente. Me senté.
    
    Enrique: que mujer más rica tienes, hermano.
    
    Yo: no tengo nada, ella no es mía, compa.
    
    Mario: Oh, vamos, mono, sabes a qué se refiere.
    
    Yo: -susurrándole al oído- reina… reina… voy a tomar desayuno. Quiere algo?
    
    Andrea: -desperezándose- siii… quiero que me folles.
    
    Yo: jajaja… ok. Cierra los ojos. Eso.
    
    Una vez fuera de la cama, con señas invité a los chicos a que se ubicaran uno a cada lado de mi polola. Me puse un buzo holgado sin ropa interior, una polera y chalas. Cuando salía de la pieza, cada uno de mis amigos estaba chupándole una teta a mi noviecita. Le recorrían el cuerpo ávidamente con sus ansiosas manos. Andrea gemía excitada.
    
    II
    
    En la mesa que usaban de comedor siempre había alguien comiendo o tomando algo. En esa oportunidad estaba Pedro conversando con la actual esposa del abuelo patriarca.
    
    Elsa era una extrovertida mujer. Bastante menor que su marido, contaba con 30 años. La bebé ...
    ... era su primera hija. De 1.68 mts, delgada, de recatadas curvas, pero con unas tetas asombrosas, no solo por lo grandes, sino que también por lo firmes y bien formadas que eran.
    
    De culo pequeño, era más bien estrecha de caderas y de largas y bien contoneadas piernas. Aparte de las tetas como rasgo distintivo, estaban su linda cara de chica mala inocente y hermosos y finos pies.
    
    Vestía chalas y un pijama de polar de dos piezas que, a pesar de lo holgado, pude notar que no llevaba puesta ropa interior. Solo al llegar casi a su lado, advirtieron mi presencia, pues estaban de espaldas a mí.
    
    Yo: hola, buenos días.
    
    Pedro: Hola primo… qué tal amaneciste?
    
    Yo: impeque.
    
    Elsa: hola primo, siéntate acá, a mi ladito que quiero conocerlo.
    
    Tras servirme un café y unas tostadas tomé asiento a su lado. Elsa, de ese modo, quedó entre Pedro y yo. El primo contaba que el día anterior había aprendido a tirarse piqueros y que ni él ni Segundo ya no le tenían miedo a nadar.
    
    Nos reíamos de buenas ganas, pues Pedro era un gracioso relator de historias. De pronto y a pito de nada, la esposa del patriarca sale con una verdadera joya.
    
    Elsa: oiga primo, la Rosita me comentó que folla como un campeón. Follarías conmigo?
    
    Yo: -justo tomaba un sorbo de café, el cual salió expelido tras sufrir un repentino acceso de tos. Cuando me recuperé. Le dije,- Ahora? -asintió con su cabeza- Aquí?
    
    Elsa: -tomándome la mano- podría ser, pero mejor venga, sígame. Tú también, Pedro, si ...
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