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El bautizo campestre (Día 4): El desayuno
Fecha: 22/02/2025, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... recién comienza, cachorrita… Ahora nos toca a nosotros gozar. Venga para acá… Eso, póngase así. Dicho eso, ambos nos despojamos de las pocas prendas que teníamos puestas. Pedro se ubicó detrás y la penetró de una sola vez hasta el fondo. Elsa se quejó, pero el primo lejos de detenerse aumentó el ritmo drásticamente. Por mi lado, yo me follaba su boca gentilmente, pero hasta donde más le alcanzaba mi polla. En menos de tres minutos, el primo acabó en la espalda de su… ¿tía? Unos segundos después de que la limpiara, ocupé su lugar. Jugué con la corneta, frotándola desde el clítoris hasta el ano por casi un minuto. Entonces, poco a poco, comencé a penetrarla por su mojado coño. Cuando tuvo la cabeza dentro, la saqué y volví a meter por varias veces. Estaba en eso, cuando al mismo tiempo que le incrustaba la polla cada vez más profundo, introduje, lentamente, el índice en el culo. El mete y saca iba a dos bandas. Tras unas cuantas gentiles embestidas, metí el segundo dedo en su ya dilatado esfínter. Continué aumentando, paulatinamente la velocidad. Yo: te gusta, pequeña? Elsa: ay, ay… siii… qué rico me estás follando. Yo: quieres más? Elsa: sii… todo, lo quiero todo. Ay! Ay! No, no pares. Ay! Ah!!! Mientras hablábamos, saqué mi corneta de su coño, solo para comenzar a penetrarla por su rosado culo. Cuando ya tenía toda la cabeza dentro, tomé su mano, llevándola hasta el clítoris. –mastúrbate, le dije- Entonces, comencé con un gentil mete y saca ...
... donde en cada embestida llegaba más profundamente. Al cabo, toqué fondo. Desde ese momento, fui aumentando el ritmo progresivamente… Llevábamos unos 5 minutos y ya no aguantaba más. Estaba a punto de correrme cuando Elsa me grita que ella estaba igual. La sujeté por las caderas con ambas manos, cerré los ojos y me abandoné al placer, follándomela con todo lo que tenía. Nos corrimos juntos entre jadeos y poco femeninas exclamaciones por lo groseras que Elsa emitía a voz en cuello. Quedamos abrazados por varios minutos. Elsa aún mantenía la venda en los ojos. Me levanté solo para que Pedro tomara mi lugar. Su tía se dejó hacer cuando éste la tomó y dejó de espalda a la “cama”, abriéndole las piernas solo para montarse sobre ella. Los gemidos de Elsa quedaban atrás de la cerrada puerta del almacén. Miré mi reloj. Habían pasado casi 2 horas desde que había ido por el desayuno. Pensaba absorto en mi novia cuando el saludo de varias personas sentadas a la mesa, desayunando aún, me trajo al mundo de los vivos. Respondí el saludo a todos, hasta que Juan hizo señas para acercarme. Juan: -hablaba con un señor mayor- entonces te llevas al Jorge y al Ramiro… Con eso tamos, pué… Ah mire, él es el hombre que está con la mujer de la que le hablé. -dirigiéndose a mí- qué tal primo… te presento a Aurelio. Es el hermano menor de don Arturo. ¿cómo está la Andreita? Yo: mucho gusto. Rica, como siempre… Los tres: jajaja Aurelio: -estirándome la mano para estrecharla- igualmente, ...