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El bautizo campestre (Día 4): El desayuno
Fecha: 22/02/2025, Categorías: Incesto Autor: vule69, Fuente: CuentoRelatos
... quieres. III Entramos en una de las muchas puertas que había en el comedor. Era una especie de bodega, iluminada (y bien, por cierto) solo gracias a los muchos agujeros que las paredes ostentaban como honorables medallas. El interior se encontraban muchas pilas cuadradas de 3x3 de sacos de harina de 1.20 m de altura. Caminamos hasta una que estaba ubicada separada de las demás y casi al centro del cuarto. Elsa subió a ella. Desde arriba nos miraba en una postura similar a la de la mujer maravilla con las manos en las caderas. Elsa: qué hago ahora? Yo: mmmm… Desnúdate y estírate sobre los sacos. Eso. Estás cómoda?. Bien. –Dirigiéndome a Pedro- Primo, pásame la parte de arriba del pijama, por favor. Gracias. –Nuevamente centrando mi atención en Elsa- Quédate al medio, mirando al techo... Eso, así mismito. Ahora te voy a poner esto. –le dije al mismo tiempo que cubría sus ojos. Elsa: por qué me vas a dejar ciega? Yo: porque quiero que solo sientas. Ahora, tranquilita y confíe en mí. A Pedro le señalé que se ubicara al otro lado de Elsa. Entonces, ambos con una mano comenzamos a recorrerle el cuerpo, suave, sutilmente con apenas la yema de los dedos. Poco a poco las caricias fueron menos sutiles. En ese momento, bajé hacia sus piernas y bajo vientre, dejando al primo desde la cintura hasta la cabeza. El primo le besaba el cuello y detrás de las orejas, mientras yo hacía lo propio desde sus pies hasta la parte interior de sus muslos, cerca de su coño, ...
... pero sin siquiera rozarlo… aún. Cerca de un minuto estuvimos así. Al cabo, poco a poco, beso tras beso, Pedro llegaba a su boca. Ambas lenguas se juntaron en un apasionado beso sazonado por una dedicada amasada de tetas. Los gemidos de Elsa se hicieron más audibles cuando comencé a pasarle la lengua por su coño. Jugaba con sus labios vaginales y clítoris. Sus fluidos no cesaban de lubricar su gloriosa entrada. A diferencia de Rosa, Elsa estaba depilada entera. El primer orgasmo le llegó en el momento justo cuando frotaba mi lengua en su clítoris y comenzaba a penetrarla por el coño, con el dedo corazón de la mano derecha. Entonces, dejándole el dedo inmóvil y la palma sobre su hinchado clítoris, dejé que se calmara… Unos segundos después le introduje el anular y con ambos dentro comencé un mete y saca ascendente. Primero lento, mas fui aumentando el ritmo rápidamente. Elsa aullaba de placer, levantando sus caderas todo lo que le daban sus largas piernas. Elsa: ah… me estoy meando… ay… qué rico. Ah. La prima eyaculaba profusamente. Levantaba y bajaba sus caderas con las piernas abiertas, apoyando su peso en la cabeza y la punta de sus pies. Exclamaba casi gritando por lo que Pedro reinició con los besos en la boca. Aún con los ojos vendados y tras el intenso orgasmo, Elsa yacía desparramada; con las piernas completamente abiertas, despeinada y una hermosa sonrisa de satisfacción. Suspiró. IV Elsa: la Rosa tenía to’a la razón… Yo: de qué hablas? Esto ...