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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (12)
Fecha: 07/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... susto. —Y oye, ¿hay algo que hacer por aquí? Me refiero, no sé… fiestas o… no se me ocurre otra cosa, supongo que será de lo poco que se hace. —¿Aquí dentro? ¡Ni de broma! Si te pillan, a la calle. Puede que hayas venido pensando que esto es una hermandad de Estados Unidos, pero olvídate, es más aburrido que cualquier otra cosa. Sí, tienes libertad, pero hasta ahí… lo demás es un coñazo, y si tienes vecinos aburridos mucho más. —Supongo que tú no eres una vecina aburrida. —Te traigo cerveza… ¿Tú qué crees? —Ambos rieron juntos por primera vez— Entonces, ¿qué haces aquí? —Eso me ha sonado como si estuviera en una cárcel. —dio otro gran sorbo a la cerveza viendo que la muchacha hacía lo mismo— Bueno, nada… supongo que no importa que lo diga —pensó que contar que tenía ciertos problemas con su familia, no le haría mal. La chica era prácticamente una desconocía, pero parecía de confianza. Además, tampoco daría detalles— Problemas en casa. No quiero decir que tenga una familia conflictiva ni eso, pero ya chocaba con mis padres, vi la oportunidad y elegí esta opción. —No soy quién para juzgarte, o sea que si elegiste esa opción será porque es buena para ti. Y entonces… ¿Cómo fue que el fumado de Marco se largó y ahora estas tú? Pillar una de estas habitaciones así de rápido es complicado. —Sencillo, se iba a ir de vuelta a casa y por no hacer miles de papeles, estoy aquí en su nombre, como si no se hubiera ido, le pagué la parte proporcional y fin. —¡Coño! ...
... Pues le tenía yo por un colgao, pero ha sabido aprovechar la situación. No digo que te haya timado ¡eh! Habéis hecho un buen trato. Solo que me sorprende, se le veía más bien poco espabilado. Carol se levantó de la cama y abrió otra lata dejando la suya en el escritorio. Volvió a sacar otra de los círculos de plásticos donde estaban aprisionadas y se la cedió a Sergio. Le enseñó la suya que todavía no había terminado, pero a la chica le dio lo mismo. Se colocó mejor las gafas, dejándose caer pesadamente en la cama y recostándose de nuevo. —La cosa, Sergio, que ahora estás atado. Porque como te portes mal, le mando un email al comité y te ponen de patitas en la calle a la voz de ya. No sé si lo sabes, pero te tengo cogido por las pelotas. —usó un tono que el joven ya empezaba a conocer. Sus bromas siempre iban aderezadas de ese punto sarcástico que a Sergio, quizá también por las cervezas, le iba gustando. —Me joderías una pasta. —sonrió tímidamente y dio un trago acabando la cerveza vieja y cogiendo la nueva— ¿Tú por qué decidiste venir aquí? —También es sencillo, y mucho más que lo tuyo. Vivo a media hora de aquí en coche, podría ir y venir, pero mira, mis padres tienen dinero y esto es menos engorroso. Fin. —¿Echas de menos tu casa? —A veces… Por un momento el silencio se hizo presente, era la primera vez que Carol se quedaba sin habla y eso a Sergio le sorprendió, “parece que sí que se le agota la pila”. Levantó su cuerpo con la cerveza en el interior, ...