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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)
Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... Sergio comprimieron ambas nalgas, ayudándola en sus saltos mientras se clavaba un pene sin fin que la llevaba al cielo. Adelante y atrás, a los lados, movimientos circulares de cadera, todo era poco para llenarse de placer, le haría falta una vida entera para quedarse satisfecha. El joven estaba muy caliente, la visión perfecta de su madre era demasiado. Tan caliente estaba, tantos sonidos emitía, que este se dejaba llevar por la preciosa ninfa que tenía enfrente… mejor dicho, encima. Soltó una de sus manos y a la par que atrapada uno de los dulces pezones con los labios, le golpeó con fuerza una de las nalgas haciendo que su madre… chillase. —¡Otra vez! Gritó sin contener el aliento, no había sido para tanto, solo una pequeña cachetada de pasión. Pero animado, Sergio le dio la siguiente con más fuerza. —¡Sí! ¡Eso es! ¡Esto quiero, mi vida! —los apelativos brotaban sin querer, esperaba no romper el momento. —¡Eres perfecta! Las frases atravesaban sus labios sin que su mente diera el visto bueno, rodeadas de inconexiones y gemidos de placer, que sobre todo, Mari soltaba a viva voz. Se estaba desatando, dejándose llevar por el demonio interno y dando un buen “repaso” a su… a Sergio. El muchacho estaba abstraído, observaba a su madre gemir y gemir, como nunca la hubiera imaginado mientras chupaba sus pezones como un verdadero loco lujurioso. Se vio con confianza y no pensó mucho su siguiente movimiento, solo le advirtió de una forma muy ambigua. —Esto te ...
... va a gustar. La mano derecha dejó de apretar la nalga izquierda de Mari, sin que a esta le importase mucho. Aunque cuando notó que el dedo corazón de su hijo se dirigía a su ano, le miró. El dedo hizo contacto con la entrada, lo masajeó mientras ambos se miraban y el ritmo iba descendiendo. Mari nunca había metido nada por ese agujero y no se había imaginado que sentiría, ni si el sexo anal sería divertido “con esta polla me da que no…” pensó mientras su hijo le masajeaba el trasero. —¿Lo meto…? Ella asintió sin meditarlo siquiera, como se suele decir habitualmente, había venido a jugar, por un dedo… no pasaba nada ¿no? El coito siguió y el dedo corazón se introdujo con calma en un trasero tan apretado, que le costaba introducir la primera falange. Pero pronto pareció que comenzó a ceder, Mari se dejaba hacer y casi se olvidaba del dedo porque era insignificante con lo que tenía en la vagina. Otra falange entró, y esta vez sí que sintió cierto placer extraño que no la desagradó, sobre todo porque se sumaba al que tenía en otra cavidad y la llevaba al cielo. Fue entonces que apretó el ritmo de forma intencionada. Se dejaba llevar por aquel pene que mandaba. —Se viene, Sergio… ¡Se viene, mi vida! —Dale… córrete… ma… Mari —menos mal que mamá y Mari tienen la misma sílaba inicial, si no la hubiera cagado. Fue entonces que ella bajó su trasero, separó ambas nalgas y tanto el dedo del joven, como su coloso entraron de forma profunda. Gimió sin control, un ...