1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (20)


    Fecha: 16/03/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    —Es el nombre que me pusiste.
    
    El comentario le pareció venir directo de la mente de Carolina, punzante y sazonado con un poco de picante, su amiga estaría orgullosa. Aunque no solo puso esa parte, también añadió una media sonrisa para romper el primer bloque de hielo con su madre.
    
    —¿Qué haces aquí?
    
    Mari aún se sentía desubicada, la tienda donde ya llevaba trabajando bastante tiempo como para conocerse cada esquina, se convirtió en un lugar desconocido. La pregunta era más que obvia, ¿para qué iba a venir Sergio a verla si estaban “enfadados”? De vez en cuando, los humanos decimos cosas tan estúpidas…
    
    —Para que hablemos.
    
    —Sergio, pero este no es el mejor momento.
    
    Los dos se miraron guardando silencio. Sus mentes recorrieron juntos un viaje lleno de recuerdos, como si estuvieran unidas, desde su día en familia en casa de su tía a acabar teniendo un sexo perfecto en la capital.
    
    Ambos se mojaron los labios moviendo la lengua sobre estos y dejando un resto de babas para lubricarlos. Daba la sensación de que después de tanto tiempo, después de la ira sentida por Mari y la tristeza que anidó en Sergio, lo primero que querían era un beso del otro.
    
    —Me imagino, aunque no veo una oportunidad mejor.
    
    Mari se movió inquieta sin dar ni un paso, cruzándose de brazos quizá para mantener cierta coraza o mostrar su incomodidad. No sabía qué hacer, si comenzar a hablar o directamente decirle que se largase por donde había venido, que ese no era lugar para tales ...
    ... cosas. Tiró por lo más obvio y sensato.
    
    —Lo siento. —él asintió y ella quitó la mirada de sus ojos, no la soportaba— No quiero hablar del tema, porque creó que la cagué. Fue desmedido. —Carmen allanó su corazón— No me atrevía a llamarte.
    
    —Ni yo. No sabes lo mal que lo he pasado para venir hasta aquí. —dio un paso acercándose más a su madre— Quería pedirte perdón, sé que lo pasaste mal.
    
    Mari se tapó el rostro, los sentimientos se agolpaban y ver de nuevo a su niño en frente le produjo unas ganas de llorar inimaginables. Se contuvo, estaba trabajando y siempre se maquillaba un poco, no podía dejar que unas lágrimas lo estropearan todo.
    
    —No digas más, por favor. Olvídate de eso, de verdad. —miró la puerta, rezando para que nadie la traspasase o la escuchase en la calle. Nadie lo podía hacer, solo Sergio— De lo que tenemos que hablar, es de lo que pasó. No sé si tengo el valor para hacerlo, te podría decir, espera, mañana quizá…, pero me engañaría. Ahora estoy descolocada y sinceramente, no es el mejor momento, no tengo la cabeza ni siquiera clara para pensar, porque no me imaginaba nunca verte aquí. —cogió aire, soltó con fuerza— Te diré poco… aunque claro. Fue una maravilla, delicioso, espectacular, lo he pensado más de una y dos veces y no se me borrará nunca, pero… —no acabó la frase, no podía.
    
    —Pero no estuvo bien. Sé lo que dices, no el… coito, para mí también fue fantástico, hablo de todo lo que implica.
    
    —Apartando que seamos familia. —Mari no sabía ni cómo ...
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