Su profesor particular (capítulo IV): Explorando
Fecha: 29/03/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: Edstaston, Fuente: CuentoRelatos
... cabalgando todavía su montura.
- “Bien, profesor, me voy a bajar. Pareces cansado. La edad no perdona, ¿eh?”.
Elena sacó sus bragas de la boca de Tomás para que pudiera hablar.
- “Jamás me podría cansar de llevarla, señora. Es ligera como una pluma”.
- “Muy bien, Tomás, así me gusta ser tratada. Vas aprendiendo"
"Bueno, es hora de irme. Ponme los zapatos”
- “Señora, si me permite…”.
- “Dime, perrito”
- “Tenemos ya un acuerdo y todavía no he podido besar sus divinos pies. Si me permitiera hacerlo…”
- “Tienes razón. Arrástrate hasta mi y besa mis preciosos pies. ¿No crees que eres afortunado teniendo unos pies como los míos a tu disposición?”.
- “Soy el hombre más afortunado del mundo, señora”.
Tomás, embriagado por el deseo, se arrastró hasta Elena. Cuando estaba a punto de besar sus pies, ella los retiró.
- “Mejor, lo dejamos para cuando me instale aquí. ¿No te parece? Se aprecia más lo que se hace esperar”.
“Pero, para que veas que soy una buena chica, hasta entonces, y para que pienses en mí, te voy a dejar mi mochila para que puedas jugar con mis cosas. Incluso te voy a dejar estas bragas que traía puestas. Están, podríamos decir, frescas del día, ja, ja, ja”.
“Ahora ponme los zapatos, perrito”.
Tomás, lleno de frustración por tener tan cerca aquellos perturbadores pies sin poder lamerlos, puso los zapatos obediente, tratándolos como si fueran la más delicada porcelana china.
- “Muy bien. Ahora túmbate. Boca abajo”
Elena ...
... se levantó del sofá pisando la espalda de Tomás, usándolo de alfombra.
- “Acompáñame a la puerta. Me voy. No te levantes; ¡de rodillas!”.
Tomás se dirigió de rodillas a la puerta y Elena lo siguió. Cuando estaban en la entrada Elena dijo:
- “Esta entradita es grande y tiene posibilidades. Hay que comprar una buena silla para ponerla aquí. Buscaré una y te mandaré la referencia para que te encargues de comprarla”.
- “Antes de irme te voy a poner ya un par de reglas:
En primer lugar. Cuando esté viviendo aquí y llegue a casa, te mandaré un whatsapp para que sepas que soy yo y llamaré a la puerta. Si estás dentro saldrás a abrirme. Me abrirás de rodillas y te tumbarás en el suelo para que te pueda usar de felpudo al entrar. Pondremos algo que me sirva para agarrarme y mantener el equilibrio. Un perchero bonito, por ejemplo. Luego me sentaré en la silla y tú me quitarás los zapatos. Te pondrás a cuatro patas y me llevarás como un caballo a mi habitación para que me pueda poner las zapatillas allí. ¿Entendido?”
- “Sí, señora”.
- “Tienes que ser rápido. Si llamo dos veces y no me abres –y te aseguro que no te voy a dar demasiado tiempo- abriré con mi llave y, si te encuentro dentro y no llegaste a tiempo para abrirme, serás castigado. Es justo, ¿no?”.
- “Por supuesto que sí, señora”.
- “Otra cosa. Supongo que tienes contratado a alguien para la limpieza, ¿no?”.
- “Si señora, viene tres días en semana”.
- “¿Sabe cocinar?”.
- “No demasiado bien, ...