1. Amalia: mi primera vez con una mujer madura


    Fecha: 31/03/2025, Categorías: Erotismo y Amor Autor: G_Russo, Fuente: CuentoRelatos

    ... marido fue después de un año de casados. En un bar del centro, mientras bebía unos tragos con sus amigas, vio entrar a un tipo que le pareció sumamente atractivo, con una sonrisa amplia y cuerpo esbelto. Fueron una, dos, tres miradas. Una hora y media más tarde estaban teniendo un sexo furioso en el departamento de él; cuando el minutero dio cinco vueltas, el hombre atractivo, esbelto y de sonrisa amplia, había acabado. Ella no. Descontenta, insatisfecha, agarró sus cosas y salió de allí. Después de eso se sentía sucia, culpable, impotente. Pero lo que más le molestaba no era haber engañado a su reciente esposo, sino haberlo hecho con un galán que terminó siendo un fracaso. Sin embargo, Amalia siguió haciéndolo y para su suerte se encontró con experiencias increíbles aunque prefirió no darme detalles.
    
    Luego vinieron Ian y Maya, sus pequeños, sus "bebés", como le gustaba llamarles. Cuando ambos llegaron a su vida, Amalia decidió que debía parar y tratar de llevar una vida más normal. Pero sencillamente no era lo que quería. De todos modos aguantó más de diez años, hasta que juntó el valor necesario para separarse. "Él es un buen tipo, pero serio y aburrido, estructurado". Claramente se refería a su ex marido. Sobre si "él" no la satisfacía lo suficiente sexualmente, no me quiso responder. Entonces seguimos caminando, ya en dirección hacia su casa, que quedaba a unas veinte cuadras. En el camino yo pensaba en qué haría, cómo lo haría, nunca antes había fantaseado con una ...
    ... mujer más grande. Me preguntaba a mí mismo si iba a poder encarar la situación ante una mujer así. Pero ahí fui.
    
    ***
    
    Me acuerdo que llegamos: al abrir el portón, un caminito que atravesaba todo el patio nos condujo hasta la casa. Era bastante grande, aunque adentro no había muchos muebles, pues me dijo que hacía poco se había instalado allí. Estaba todo limpio, perfumado, de hecho el aroma a sahumerio era abrumador. Tenía un amplio living con grandes sillones, una mesa ratona bastante fina y una alfombra, según me dijo, de Marruecos. Sobre el hogar se erigía un gran cuadro con un retrato de ella y sus hijos; sin dudas habían heredado su belleza. Mucho más que eso, no había, todavía tenía que acomodar algunas cosas. Luego me preguntó si quería tomar algo caliente y le dije que sí. Fui detrás de ella y cuando estaba por calentar un poco de agua, la tomé por la cintura y le besé en el cuello. Sólo atinó a encogerse de hombros, pero no se resistió, todo lo contrario. Se dio vuelta y comenzamos a besarnos con sugerente intensidad, cuando me dijo que fuéramos a su habitación. Una vez allí, nos tiramos en su cama y seguimos besándonos mientras lentamente nos despojábamos de nuestras ropas. Inmediatamente después bajé hasta sus pies para cumplir con mi sano ritual fetichista y, aunque ella tenía demasiadas cosquillas, pude saborear sus dedos con sus uñas pintadas de negro.
    
    Sonrió, se recostó por el respaldo de la cama y me llamó meneando el dedo índice. Fui directo hasta su ...