Mi novia Lena (4): Con el señor K en un congreso
Fecha: 11/07/2025,
Categorías:
Sexo en Grupo
Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
... bien. Sí, mejor! -y nota que siente un cosquilleo y humedece las braguitas
Durante el viaje en avión a Bilbao, el señor K y Lena se muestran amables y educados. Al llegar al hotel, Lena se lleva una pequeña decepción al ver que tienen reservadas dos habitaciones, una para cada uno. La verdad es que se había hecho ilusiones y había pensado que el viaje era en realidad una excusa que se había montado su jefe para estar unos días con ella. Pero no era el caso. Después de ducharse, mi novia se vistió muy elegante, aunque muy sexy, y se dirigió al comedor para la cena con el señor K. Llevaba una falda azul claro muy corta con unas medias negras muy finas que llegaban a medio muslo donde terminaban con una bonita liga de encaje. Vestía una blusa blanca semitransparente y una chaquetita corta del mismo color que la faldita. Y zapatos con un buen tacón. Y debajo, unas minúsculas braguitas blancas y un sostén de encaje que aún realzaba más su bonito pecho.
En realidad, no se quería dar por vencida y trataría de asombrar al señor K con su belleza y que él no pudiera resistirse a querer pasar la noche con ella. Sólo de pensarlo, notaba que ya empapaba las bragas. Pero la cena discurrió sin que el jefe de mi novia pareciera fijarse en lo guapa que estaba. Hablaron de temas profesionales. Aunque el Señor K se mostró agradable con ella, no dejó de parecerle muy frío, más que en el viaje en avión. Decidió desabrochar otro botón de su blusita, para mostrar mejor su escote, pero él ...
... no pareció bajar la vista para mirar su pecho en ningún momento. Le vino a la cabeza lo que ella hizo esos días en la playa y temió que el jefe supiera lo que había pasado en el apartamento y pensara que era una puerca y que por eso ya no la miraba con ningún deseo. No sabía que precisamente saber lo que ella había hecho allí es lo que obsesionaba y excitaba al señor K. Se despidieron enseguida después de la cena, sin ni un beso en la mejilla, y el señor K se alejó a su habitación, a la otra ala de la planta.
- Buenas noches, que descanses bien! – dijo fríamente el señor K. – Mañana tenemos que madrugar.
- Sí, cierto. –apenada- Buenas noches, señor K!
Sin ni siquiera un beso en la mejilla, mi novia entra triste y decepcionada en la habitación y se tumba en la cama. Sus ilusiones se ven frustradas. Quizá debería haber pedido al señor K si quería estar con ella, o al menos habérsele insinuado. Pero eso sólo habría servido para que él pensara que era una chica fácil y ella había decidido que ya nunca más se permitiría mostrarse así ante él. Quería que la respetara. Aun sin desvestirse, duda de si masturbarse y a ver si así le pasa un poco el disgusto. Se tumba en la cama, se sube la falda hasta la cintura y aprovechando que las medias le llegan sólo a la mitad del muslo, se quita las braguitas, ya transparentes de tan mojadas, y empieza a introducirse un par de dedos en la vagina mientras se acaricia el clítoris. Enseguida se excita y empapa sus dedos de flujo mientras ...