1. Puticas en avenida La Cordialidad


    Fecha: 03/08/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Hades, Fuente: CuentoRelatos

    ... que compré. ¿Se imaginará que yo soy el admirador secreto que le envía mensajitos con su compatriota Iker? Creo que sí. Al fin y al cabo Iker tal vez ya le habrá dicho
    
    Mira chica el loco este está enamorado de ti
    
    ¿Quién?
    
    El loco este que a veces viene de noche y se pone a hablá conmigo, tú lo conoces.
    
    Sí, ella me conoce, sabe que Iker y yo somos medio vales, medio panas. Pero quizá no se acuerde. Soy solo uno de los tantos admiradores que debe tener... Empecé a verla allí hace unos meses. Antes estaba en una panadería de La Carolina, me contó Iker. En aquella panadería tuvo un problema con un compañero de trabajo porque le agarró las nalgas, y pidió que la sacaran y la colocaran en otra panadería. Había llorado por el incidente, dijo Iker. Ella es un bombón dentro de lo que cabe. Es bonita, o eso me parece, nunca la he visto sin el tapaboca. Tiene diecinueve años y abundante vellosidad en los brazos. Posee unos glúteos bien formados, redonditos, estéticos. El motivo del problema en aquella panadería.
    
    Me quedé hablando un rato con Iker. Mientras, llegaban a la panadería conductores, gamines y gente de cualquier tipo a comprar y él los atendía. Había gamines que se ponían a vigilar a los que compraban para después acercarse y pedirles algo, una moneda, un pan, una gaseosa... Cuando pasaba el interludio retomábamos la conversación, y así. Iker me dijo que había visto a una de las muchachas que me llevé el otro día para el apartamento; de las que se ponen en la ...
    ... orilla de la carretera a venderse. Eran dos venezolanas mayores, una de veintisiete y la otra de veinticuatro años, que decían ser hermanas, y con las que había estado. Una es bajita, gruesa, mona, y la otra es delgada, un poquitico más alta que la hermana, y tiene un lunar en la cara. Fue a esta a la que vio Iker. La vio en la bomba que está más adelante, frente a la Olímpica.
    
    -Ya no está tan delgada, ahora está acuerpada. ¿Le vas a llegar? -preguntó.
    
    -No sé -dije-. Tengo ganas.
    
    -Esa chama está más buena que la hermana -dijo Iker.
    
    Tiene toda la razón. Y no sólo está más buena sino que culea muchísimo mejor. Es una artista en la cama. Con la hermana culeé primero, me la llevé por una noche también, y a pesar de que le pagué noventa mil barras, el polvo no es que haya sido memorable, aunque me brindó algo que la otra no me ofreció: se me vino a chorros cuando la embestía en un ataque de furia animal. Esta me cobró lo mismo, pero, como la había invitado a unos tragos y ya iba a ser la una de la madrugada, le di setenta mil y me los aceptó. No la dejé casi descansar. Fue algo bárbaro, el sol salió y todavía estábamos tirando.
    
    Luego, alguien llegó a comprar pan y me fui en dirección a la bomba que está frente a la Olímpica. A esa hora (serían las doce de la noche) la avenida estaba semi desierta. Eran escasos los carros que pasaban. Había una chica joven parada en el andén, vestida con un mocho y una blusa ombliguera esperando clientes. Pasé de largo. Cuando llegué a ...