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Memorias de África (XI)
Fecha: 07/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carmen Van Der Does, Fuente: CuentoRelatos
... gotas de agua resbalaban por su cuerpo. Una de las chicas se acercó y cogió su verga. Samsung parecía relajado y la chica me miraba de forma pícara mientras le masturbaba. Aifon se colocó junto a mí y con sus manos me acariciaba los muslos y las caderas. Poco a poco fui mojando mi sexo, y Aifon no pudo reprimir tocarme para asegurarse de ello. Me levanté y puse a Lila de rodillas sobre la cara de Samsung, y acto seguido me senté sobre mi semental cara a cara con Lila. Mientras Samsung hurgaba con su lengua en el sexo de Lila, yo la cogí la cara y la besé lentamente. Podía sentir la enorme verga de Samsung pidiendo entrar en mí, la sentía moverse como si tuviera vida propia rozando mis nalgas. Me deslicé un poco y abriendo mis muslos, cogí el miembro y lo guie hasta mi sexo. Rocé el glande por los labios de mi vagina y cuando me pareció bien, lo introduje en mi sexo. Sentí como ese guerrero de ébano entraba hasta mis entrañas y me volvía a llenar. No pude reprimir un gemido de placer y cogiendo los brazos de Lila, puse sus manos sobre mis hombros. Ese movimiento hizo que se inclinara hacia adelante con lo que su sexo quedó mejor expuesto a la boca de Samsung, que con sus dos manos separó las nalgas de Lila y exploró con su lengua el ano de la muchacha. Con su cabeza entre los muslos abiertos de par en par, lamía el sexo de Lila hurgándola con lentas y profundas pasadas. Su lengua entraba poco a poco y la sondeaba con una insistencia exquisita. Bailé lentamente con aquella ...
... verga dentro de mí, y Samsung me ayudó a disfrutar con suaves movimientos de sus caderas arriba y abajo. Sin darme cuenta y aprovechando que en esas situaciones una se olvida de lo que pasa a su alrededor, Aifon se puso detrás de mí y me untó las nalgas y el ano con aquél líquido viscoso que había traído antes. Uno de los hombres que estaba por allí, se decidió a participar de la fiesta y se había acercado. Aifon con la mano empapada me masajeó el ano y metiendo los dedos entre el cuerpo de Samsung y mío, llegó hasta mi clítoris, que lo masajeaba cada vez que con los movimientos de nuestros cuerpos coincidían y se separaban. Una vez lubricada, el otro hombre se situó detrás de mí y en la posición que más les gustaba a aquellos salvajes, en cuclillas, ensartó su polla en mi ano. Agarrándose a mis caderas con tal fuerza, que no me pude mover con soltura, por lo que me quedé quieta para que fueran él y Samsumg los que con sus vaivenes me follaran y me dieran placer. Necesitaba respirar y jadear, pero cada vez que Lila podía, acercaba su cara a la mía y me besaba, de forma tosca, pero un beso, al fin y al cabo. Aifon que parecía no darse por vencida y quería participar de todo aquello, se puso detrás de Lila y le masajeó los pechos. La suerte que tienen aquellos indígenas como ya dije antes, es que las erecciones les duran bastante, por lo que a veces no se preocupan de correrse antes de lo necesario para nosotras. Así que mientras tenía un orgasmo intenso y gozaba como una leona, ...