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Siempre estaré para ti, Marian (cap. 3)
Fecha: 14/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: WadeHolden, Fuente: CuentoRelatos
... de bien, decente, pero en mis genes llevo tu estigma, que se le va a hacer… Papá se levantó con cara de pocos amigos y se fue. Vi odio en su mirada, hacia mí. Una hora después, regresó, creo que arrepentido, o asustado por lo que pudiera pasar. Lo malo que es tener la conciencia sucia. - Dime una cosa, Juan, ¿qué garantías tengo de que no me vas a seguir jodiendo después de darles lo que piden? - Mi palabra de honor. Solo eso. Para mí vale, mamá me enseñó que eso era algo importante en un hombre. Yo valgo lo que valga mi palabra. Pero no sé si tú sabes de eso… - ¿Por qué me odias tanto, hijo? - Te equivocas, no te odio. Simplemente me avergüenzo de ser tu hijo. Porque eres un hombre ruin, sin moral, sin principios. Jodes a cualquiera para tu propio beneficio. No te importa si es tu hermano, tu socio, tu esposa o tu hijo. Me preguntas por la garantía, porque cada ladrón juzga por su condición. Pero no te preocupes, no te faltaré a la palabra empeñada. - Está bien, aceptaré tus condiciones, pero Dios te libre que me traiciones, pues entonces conocerás el animal que llevo dentro. - Que espero no me lo hayas transmitido genéticamente. Por cierto, ¿sabes una cosa? Muchas veces, pensando en lo puta que fue mi madre biológica, según tus propias palabras, he deseado que yo hubiera sido producto de un cacho que ella te montó. Y a lo mejor fue así, porque de ti no tengo nada reconocible, ni física ni psíquicamente. El señor hizo una mueca de desagrado, más ...
... parecida al odio que otra cosa. Se levantó y dijo: - De acuerdo, acepto sus condiciones. Mañana mi abogado se pondrá en contacto con ustedes para comenzar las gestiones. - Creo que no escuchaste a mamá. Con ese tipo no vamos a hablar. No lo envíes porque no lo dejaremos entrar. Manda a alguien decente, en señal de respeto. El hombre salió por la puerta y se marchó rápidamente, tirando un portazo. Mamá se volteó a verme y se desvaneció en mis brazos, afortunadamente. Se le fueron los tiempos. La cargué y la llevé al sofá, donde la recosté cómodamente. Luego fui a buscar un frasco de alcohol para que oliera y le volviera el alma al cuerpo. Pronto se recuperó y me quería decir algo, quizás muchas cosas, pero no le salían las palabras. Por fin pudo articular palabras, hilar oraciones y me dijo que estaba asustada del rumbo que había tomado la conversación con papá, que más pareció una disputa de territorios de la mafia. Le aseguré que el derrotero que tomó la conversación, lo estableció él con su actitud, en todo momento. Yo solo le mostré que no soy estúpido ni le tengo miedo. Pero que tomara en cuenta que ese hombre con el que ella se había casado 16 años atrás, no era lo que ella creyó entonces. Era un miserable, ruin y perverso hombre de negocios, que pensaba que el fin justificaba cualquier medio. Esa noche atrancamos la puerta para evitar que él pudiera entrar y nos fuimos a la cama, a dormir juntos y abrazados. Ella estaba asustada. Y volvió a suceder, después ...