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Siempre estaré para ti, Marian (cap. 3)
Fecha: 14/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: WadeHolden, Fuente: CuentoRelatos
... de la medianoche, me desperté y comencé a acariciar su cuerpo, lentamente, suavemente, para no despertarla, aunque sabía que no era insensible. Esa noche disfruté de las delicias de su piel, por casi todos lados, aquellos a los que podía acceder sin violentar posiciones. Sus orejas, su cuello y hombros, sus brazos y manos, sus piernas y pies, sus muslos, cadera y panza. Por supuesto, sus maravillosas nalgas y sus fantásticos senos. Y me atreví a abrirle el camisón con que se había acostado y le dejé libres las tetas. No las veía bien, pero podía sentir sus areolas, grandes y suaves y los pezones, pequeños pero hinchados, erguidos. Y me los metí en la boca. Los chupé cual bebé que mama de su madre. Nunca había sentido unas tetas, unos pezones como esos. Eran gloriosos. Ella gemía suavemente y suspiraba. En un momento dado, ya con el cuello cansado de la posición en que estaba, me retiré para acostarme recto boca arriba y descansar. Entonces ella reclamó mi atención, sutilmente. Tuve que hacer de tripas corazón, mi hermosa madrecita me necesitaba y yo no le iba a fallar. Al despertarnos por la mañana, sábado, ella estaba acurrucada contra mi pecho, de medio lado frente a mí. Estaba casi desnuda, su camisón apartado hacia atrás y su tanga minúsculo casi ni se veía. ¡Que sexy era la señora! Hasta en el más mínimo detalle. Me miraba, inquieta, sonrojada, esperando una palabra mía, algo que la hiciera sentir menos culpable, esa era mi impresión. - Buenos días, mi bella ...
... dama, la bendición, ¿dormiste bien? - Si mi amor, claro que sí. Dormí contigo, eso es más que suficiente. Eres muy dulce conmigo, realmente me gustaría que durmiéramos así todas las noches. Me haces muy feliz. - me quedé perplejo. No esperaba tanta efusividad de parte de ella. Me miraba con amor, con esos ojazos castaños que me venían enamorando desde siempre. De pronto sentí temor y me fui al baño, a lavarme y ducharme. Cuando regresé a su habitación, ella aún estaba en el baño, duchándose. Al poco salió con una toalla que inútilmente pretendía tapar toda su humanidad. Se la quitó delante de mí, de espaldas y se agachó para sacar una tanguita muy coqueta y ponérsela. Dios mío, que culazo, se le notaba toda su vulva, grande, suculenta. Luego se volteó con una sonrisa preciosa en los labios y cogió una franelita y se la puso, sin sostén. Luego un short, sus medias bajas y zapatos deportivos. Y me iluminaba cada tanto con su hermosa sonrisa y sus ojos de mujer bonita. La notaba feliz, aunque me daba la impresión que se sentía un poco culpable. - Mamá, quiero preguntarte algo y necesito que seas sincera conmigo, es importante para mí. ¿Te sientes incómoda con lo que estamos viviendo? - ¿A qué te refieres, al asunto tan desagradable con tu papá o a lo que hacemos de noche en la cama? - A todo, a una cosa y a la otra. - Bueno, la verdad que con lo de tu padre, muy incómoda, pero no por culpa tuya. Creo como tú que él nos ha llevado a esto. Es el responsable. Tú solo ...