1. Siempre estaré para ti, Marian (cap. 3)


    Fecha: 14/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: WadeHolden, Fuente: CuentoRelatos

    ... has tenido que responderle para no dejarte apabullar. En lo que se refiere a lo que tú y yo hacemos de noche, mientras dormimos, no sé, me siento maravillosamente bien, pero, no estoy cómoda. Estamos pisando terrenos muy peligrosos. La raya entre lo permitido y lo prohibido está un poco difusa para mí, no sé si para ti.
    
    - Para mí, esa raya está clara, sé que lo que hacemos no sería bien visto por nadie, pero siento que nosotros dos nos sentimos bien, que no dañamos a nadie y que sabemos lo que hacemos y que todo tiene consecuencias. Pero no tengo miedo. Simplemente… te amo.
    
    - Tal vez yo, por haber vivido más que tú, no lo vea tan claro. Sé bien que todo lo que hagamos tendrá consecuencias, pero, no sé, me siento tan bien contigo. Hijo, tengo miedo, mucho miedo. Temo estar haciendo algo que nos pueda superar. También te amo, no te imaginas cuánto. En estos últimos días me has demostrado que te importo de verdad, que me amas, te has enfrentado a tu propio padre por mí y eso es algo muy grande. Yo lo valoro. Pero no quiero que salgas herido de todo esto. No me lo podría perdonar, porque ante todo, eres mi hijo y te amo demasiado.
    
    - No pasará nada que tengamos que lamentar, te lo aseguro. Entre tú y yo existe un vínculo muy grande, muy poderoso y nada ni nadie podrá superarnos. Nos amamos, eso es lo que verdaderamente importa. Que seas o no mi madre biológica no tiene nada que ver, eres mi madre y esa es una verdad irrebatible. El amor todo lo puede, todo lo vence. ...
    ... Siempre estaré contigo y para ti.
    
    El resto del día lo pasamos en casa, descansando y mirándonos cual enamorados. A cada rato notaba que ella se perdía en mis ojos y cada tanto yo me perdía en los suyos. La veía más linda que de costumbre, la sentía hermosa, su voz me sonaba más musical, más grata. Su olor me embriagaba. Esa noche, después de cenar y ver tv, ella me pidió que le diera un masaje en sus pies. Le dolían un poco, tal vez por el estrés al que se encontraba sometida. Fue a su habitación y trajo un pote de un gel o algo parecido, para dar masajes. Se sentó en el sofá y puso sus lindos y pequeños piececitos en mi regazo. Tomé un poco de la sustancia y empecé un singular masaje. Ella ronroneaba y se retorcía porque le daba cosquillas. Le acariciaba, con cierta fuerza, cada centímetro de cada pie, sus deditos, la planta, lo que más cosquillas le daba, luego el talón y el empeine. Y ella disfrutaba como niña. Una vez que terminé con ambos pies, le dije que si quería, podía subir por sus piernas, también.
    
    - Ay mi cielito, me encantaría, tienes unas manos maravillosas, me he sentido increíble. No sé, tal vez hasta me arriesgaría a un masaje total, todo el cuerpo. ¿Te atreves?
    
    - Caramba, Marian, eso es algo ya de otro nivel. Pudiera no haber vuelta atrás, si me comprendes…
    
    - ¿Porqué, mi amor?
    
    - Porque tendría que ser sin ropa, evidentemente y no sé si yo pueda soportarlo sin ponerme bestia.
    
    - ¿Tú, ponerte bestia? No lo creo, tú me has demostrado tener mucho ...
«1...345...»