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Siempre estaré para ti, Marian (cap. 3)
Fecha: 14/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: WadeHolden, Fuente: CuentoRelatos
... autocontrol. - Se llama respeto, mamá. Solo porque te respeto. No creas que no me has provocado, pero hay líneas que no me atrevo a pasar sin tu permiso. Respeto. - Mi amor, yo estoy dispuesta a correr el riesgo. No sé si es que estoy perdiendo la chaveta, pero estoy cansada de ser sumisa, de no permitirme algunas cosas que le dan sabor a la vida. Si tú estás conmigo, puedo sobreponerme a mis miedos, vencer a mis demonios, pero solo si tú me apoyas. Lo que hemos vivido estos últimos días, sin ti, no me lo hubiera imaginado. Y me refiero a todo, con tu papá y entre nosotros… en fin, te espero en mi cama, si te atreves… - y se levantó y se fue a su habitación. Había llegado el momento de cruzar una línea muy importante. ¿Nos atreveríamos, ambos? Cuando llegué a su habitación unos cuantos minutos después, ella estaba desnuda, acostada boca abajo sobre una toalla grande al pie de la cama, esperando por mí. Cuando me vio entrar, me regaló una sonrisa y me dijo: - Adelante, quien dijo miedo… Yo entonces procedí a tomar el pote de gel y se lo regué por la espalda para empezar el masaje por allí, su cuello, sus hombros, los brazos, su espalda. Estaba realmente congestionada, llena de nudos producidos por el estrés. Poco a poco fui haciendo que se relajara y escuchaba sus gemidos, muy sensuales por demás. Luego bajé a sus piernas, desde justo debajo de sus nalgas, hasta los tobillos. Primero una pierna, luego la otra. Entonces llegó la hora de la verdad, la ...
... primera: sus nalgas. Aquellas masas de carne firme, magra, voluminosas, deliciosas, apetecibles. Allí comenzaron mis problemas. Empecé a temblar, a no poder controlar mis movimientos. Estaba realmente excitado y mi miembro luchaba por salir de su prisión de algodón. Ella se percató de mi excitación y me dijo: - Mi amor, no te asustes, que yo estoy temblando. Adelante y que sea lo que Dios quiera… Por supuesto, continué. Una vez que terminé con sus maravillosas posaderas, le pedí que se volteara boca arriba y entonces allí estaban sus dos maravillosas lolas, hermosas como ninguna otra y lo mejor, su tesoro. La vulva más preciosa que mis ojos hubieran visto alguna vez. Labios gruesos, clítoris asomado, tamaño regular, pero prominente, vellos muy bien cuidados y recortados por todos lados, una magnifica sonrisa vertical. Me quedé paralizado, hasta que ella me hizo volver en mí, con un leve pellizquito. Me sonreí con un poco de vergüenza y comencé a darle su merecido masaje, un verdadero masaje erótico, con todas las de la ley. Sus brazos y cuello, luego su abdomen, sus prominentes caderas, sus muslos y piernas, regreso a las tetas, donde me recreé durante un buen rato con sus pezones enhiestos y al final, su ingle. Allí si di lo mejor de mí, me gradué como masajista, de acuerdo a lo que había visto en una película porno donde la acción central era un masaje de ese tipo. Le dediqué toda mi atención y mis mejores cuidados a toda la zona de su vulva. Dios, que placer. Y para ...